Quinto y último día del Pass’Aran. Hoy tenemos por delante una larga etapa por un territorio salvaje, de alta montaña y con una cima como colofón, el Tuc de Mauberme, de 2.882 metros. Después de cinco días de travesía, las piernas ya llevan unos cuantos kilómetros encima. Pero también llevamos la ilusión de saber que hoy ponemos punto final a este magnífico circuito.
Después del rico y abundante desayuno en el Refuge de L’Étang d’Araing, nos ponemos en marcha. La primera parte del recorrido ya nos resulta conocida, pues coincide con el camino que hicimos el día anterior. Descendemos hasta la presa de la hidroeléctrica del Étang d’Araing y cruzamos por el sendero que discurre a media altura por el contrafuerte de la presa. A partir de aquí empieza la subida hacia el Col d’Araing.
Llegamos al punto donde abandonamos la GR-10, el Col d’Araing, que continúa hacia la izquierda en dirección a las minas de Bentaillou. Nosotros seguimos de frente, por el cordal, siguiendo las marcas amarillas. Al llegar a una torre eléctrica pasamos a la vertiente este de la montaña. Seguimos los hitos a media ladera, perdiendo algo de altura, para después volver a ganar metros hasta alcanzar la colina de Mail de Luzès.
El sendero continúa prácticamente llano, atravesando la parte baja de la Cuenca de Albi. Un pequeño respiro antes de afrontar otra subida. Poco a poco vamos ganando altura por la parte superior del Étang d’Albe. El terreno se vuelve más incómodo, con piedra descompuesta y bastante pendiente, hasta alcanzar el Portilhon d’Albi, frontera entre Francia y España.
Cambiamos de país y también de señalización. Dejamos atrás las marcas amarillas y aparecen los postes indicadores. Avanzamos un poco y bordeamos por la derecha los Estanhets d’Albi. Después atravesamos el curso de agua que sale de ellos y comenzamos a descender por toda la vertiente sureste del Tuc dera Sèrra Nauta.
La senda está poco marcada en algunos tramos y tenemos que ir atentos a los hitos. En uno de los primeros descensos encontramos un tramo más expuesto, equipado con sirgas que nos ayudan a perder altura con mayor seguridad. A nuestra derecha se abre una magnífica panorámica del valle y del Lac Long de Liat. Al fondo empiezan a asomar las grandes cumbres de la zona del Aneto. Un buen motivo para detenerse un momento y mirar hacia atrás.
El camino termina cruzándose con el sendero que viene del Pòrt dera Horqueta. A partir de aquí volvemos a seguir las marcas rojas y blancas por la izquierda, que enseguida nos conducen hasta los Estanhets de Maubèrme. Bordeamos los lagos por la izquierda y alcanzamos una pequeña colina. Aquí encontramos el desvío hacia el Tuc de Maubèrme. Es el momento de dejar las mochilas y afrontar el último gran objetivo del Pass’Aran.
Comienza nuestro pequeño viaje de ida y vuelta a la cima. El camino no tiene pérdida. Primero avanzamos hacia el noroeste y después giramos hacia el norte, atravesando laderas herbosas y zonas de canchal por la vertiente oeste del Maubèrme. Poco a poco la pendiente aumenta hasta meternos en un amplio canal de piedra descompuesta. Toca ganar metros haciendo varios zigzags, con la mirada puesta ya en la parte superior de la montaña.
Y finalmente alcanzamos la cima del Tuc de Maubèrme, a 2.882 metros. Una cumbre amplia, con varios grandes hitos de piedra que marcan su punto culminante. Después de cinco días caminando por este territorio fronterizo, llegar aquí tiene algo especial. Nos tomamos nuestro tiempo. Miramos alrededor y disfrutamos de una espectacular panorámica de 360 grados sobre buena parte de los Pirineos, y vemos por donde a transcurrido buena parte del circuito. Ya no hay prisa. Hemos llegado al último gran objetivo del circuito.
Después de disfrutar de la cima, iniciamos el descenso por el mismo camino hasta recuperar nuestras mochilas. De nuevo con todo el equipo a cuestas, dejamos las marcas del GR y seguimos las amarillas hacia el Còth de Maubèrme. El sendero continúa perdiendo altura hasta alcanzar el Lac de Montoliu. Atravesamos su desembocadura y seguimos hacia la izquierda hasta acercarnos a la orilla del lago.
Aquí hacemos una parada más que merecida para comer y, sobre todo, para refrescarnos. El agua está fría, pero después de tantos kilómetros y con el calor que estamos teniendo estos días, el baño nos sabe a gloria. Con las fuerzas recuperadas, volvemos al sendero. Poco a poco se convierte en camino y nos conduce hasta el Còth de Montoliu, el último collado del Pass’Aran.
Ya solo queda bajar. Comenzamos un largo descenso siguiendo el Arriu de Vernatar. Primero por su orilla izquierda, hasta que tenemos que estar atentos porque el camino cambia completamente de dirección para atravesar el Arriu de Vernatar y continuar perdiendo altura hacia el fondo del valle.
Una vez abajo volvemos a cruzar el Arriu de Vernatar y también el Arriu deth Horcalh. Seguimos las marcas amarillas, que en este tramo coinciden también con las rojas y blancas, avanzando por el bosque hasta llegar a Prats de Cabau. Aquí alcanzamos la pista forestal. Solo nos queda recorrer algo más de un kilómetro para llegar a Montgarri.
Y allí, en Montgarri, ponemos punto final a nuestra aventura. Cinco días después de salir de este mismo lugar, volvemos con la mochila cargada de kilómetros, desnivel, cumbres, collados, refugios, calor y cansancio… pero también de un montón de buenos momentos.
Han sido cinco días intensos compartiendo montaña con Josetxo y Hugo. Cinco días de madrugones, de caminar muchas horas, de llegar cansados al refugio, de buscar una cerveza, de comentar la jornada y de volver a levantarnos al día siguiente para seguir adelante.
Para Hugo ha sido además su primera gran travesía de verdad. Cinco días seguidos de refugio en refugio, con todo lo que eso supone: levantarse, desayunar, echarse la mochila a la espalda y volver a caminar durante horas. Creo que aquí ha descubierto otra forma de vivir la montaña, muy diferente a una jornada de ida y vuelta.
Y nosotros, disfrutando de verlo vivirlo por primera vez.
El Pass’Aran se acaba aquí, pero nos llevamos mucho más que una travesía terminada. Nos llevamos días de montaña compartidos, paisajes espectaculares, alguna que otra paliza en las piernas y, sobre todo, la sensación de haber disfrutado de una gran aventura juntos.
Un final perfecto para cinco días de montaña.
El Tuc de Maubèrme ha puesto el broche final a un Pass’Aran que hemos disfrutado de principio a fin. Un trekking inolvidable, atravesando durante cinco días un territorio espectacular entre el Valle de Arán y Ariège. Ahora toca descansar, disfrutar de la satisfacción de haberlo terminado y empezar a pensar en la próxima montaña.
Mapa y track de la 5ª etapa. REFUGE L´ETANG D´ARAING - TUC MAUBERME - REFUGE AMICS DE MONTGARRI
Preparados para afrontar la quinta y última etapa del Pass’Aran. A estas horas tempranas, el refugio es un hervidero de gente, mochilas, desayunos y últimos preparativos. Nosotros también nos ponemos en marcha. Y qué lujo poder desayunar en la terraza, disfrutando de las primeras luces y del ambiente de montaña antes de echar a andar
Casi sin darnos cuenta llegamos al Col d’Araing. Desde aquí echamos la vista a la subida que hicimos el día anterior desde las minas de Bentaillou
En el Col d’Araing dejamos atrás las marcas de la GR y comenzamos a seguir las señales amarillas, en dirección sur. El objetivo está claro: el Portilhon d’Albi, que ya intuimos al fondo
Panorámica desde el Col d’Araing, mirando hacia el sureste.Una última mirada al recorrido de los días anteriores y a las montañas que hemos ido dejando atrás durante la travesía
Una parada para la foto junto a las antiguas estructuras mineras del Col d’Araing. Un pequeño recuerdo en este rincón de historia minera antes de continuar la última etapa 
Continuamos la marcha hacia el Portilhon de Albi. Ahora toca recorrer el cordal y seguir por la ladera este del Mail de Luzès. El terreno se abre y vamos avanzando poco a poco por la montaña, con el objetivo del collado ya por delante
Al llegar a un primer collado, toca parar y echar la vista atrás.Desde aquí tenemos una buena panorámica de todo lo recorrido desde el Col d’Araing. Una buena forma de ver, de un vistazo, el camino que vamos dejando atrás
Desde este mismo punto también alcanzamos a ver las antiguas minas de Bentaillou, por donde pasamos el día anterior
Seguimos caminando y el Portilhon d’Albi ya aparece claramente delante de nosotros. Sin pérdida, siguiendo los hitos y las marcas amarillas, vamos ganando terreno hasta llegar al collado
Pasamos por encima del bonito Estanh d’Albi, que queda ahí abajo, encajado entre las montañas.
Estanh d’Albi, un rincón tranquilo que nos acompaña en nuestro camino hacia el Portilhon d’Albi
Última subida al Portilhon d’Albi. Toca superar una pendiente empinada, por terreno bastante descompuesto, donde hay que ir buscando bien el sendero hasta alcanzar el collado
Panorámica desde el Portilhon d’Albi, con el sendero recorrido perfectamente visible a nuestros pies. Otra mirada atrás para repasar el camino que hemos ido dejando desde el Col d’Araing
Portilhon d’Albi, paso fronterizo entre Francia y España y punto de cambio de vertiente. Aquí dejamos atrás Francia para volver a territorio español y continuar nuestra última etapa del Pass’Aran
Cruzamos la frontera y también cambian las marcas del camino. A partir de ahora, serán los postes con cubos amarillos los que nos indiquen la dirección a seguir
Bordeamos el Estanhets d’Albi, siguiendo el sendero hasta su desembocadura
Estanhets d’Albi, con el Portilhon d’Albi al fondo, por donde acabamos de pasar
Comenzamos el descenso por la vertiente sureste del Tuc dera Sèrra Nauta. Ante nosotros se abre una magnífica panorámica de todo el valle que tenemos por delante. Al fondo ya aparece nuestro gran objetivo, el Tuc Mauberme, y justo debajo, el Lac Long de Liat
Hacia el sur, las vistas se abren hasta las montañas del macizo del Aneto, que aparecen al fondo del horizonte
La primera parte del descenso es bastante expuesta y empinada, obligándonos a bajar con cuidado. En algunos tramos encontramos sirgas que hacen de pasamanos y nos ayudan a superar los pasos más comprometidos
Seguimos recorriendo la difusa senda que, a media ladera, va atravesando el valle sin perder mucha altura
Una mirada atrás al tramo recorrido. A partir de aquí la senda se hace más clara y permite caminar con mayor rapidez. Al fondo va quedando el Tuc Blanc deth Portilhon, que poco a poco dejamos atrás
Seguimos avanzando junto a pequeños ibones, mientras el Tuc Mauberme se hace cada vez más cercano y, sobre todo, más impresionante ante nosotros
Una mirada atrás desde las cercanías de los Estanhets de Mauberme. Todo el valle recorrido queda ya a nuestras espaldas, el Estanh Long de Liat y el Tuc Blanc deth Portilhon parecen ahora muy lejanos
Llegamos a los Estanhets de Mauberme y, por fin, estamos justo a los pies del gran Tuc Mauberme. La montaña se alza imponente sobre nosotros, cada vez más cerca
Bordeamos los Estanhets de Mauberme y comenzamos la subida hacia el collado que vemos al fondo. Desde allí continuaremos ganando altura hasta alcanzar el desvío hacia la cima del Tuc de Mauberme
Los Estanhets de Mauberme quedan abajo, mientras ganamos altura en la subida hacia el collado
Después de reponer fuerzas, dejamos las mochilas en el cruce hacia la cima, marcado con el círculo. Desde aquí comenzamos la subida al Tuc Mauberme, teniendo también señaladas la senda por la que hemos llegado hasta el cruce y la que tomaremos después para continuar hacia el Còth de Mauberme
Seguimos el sendero que recorre la cara este del Tuc de Mauberme, buscando la canal final. Al fondo ya asoma la cima, cada vez más cerca
Atravesamos la canchalera, ganando altura entre la piedra suelta, hasta situarnos a los pies de la canal final que nos llevará a la cima. Abajo queda ya todo el valle que hemos recorrido, cada vez más pequeño a medida que ganamos altura
La canal final, por la que ganaremos los últimos metros hasta alcanzar la cima del Tuc Mauberme. En ella alcanzamos a una pareja de Lleida, Esther y Jordi, con quienes ya habíamos coincidido durante la travesía. Lo curioso fue, que cuatro días después, volvimos a encontrarnos con ellos, esta vez pedaleando por los pinares sorianos. ¡Qué pequeño es el mundo montañero! Un saludo para Jordi y Esther.
Y llegamos a la cima del Tuc de Mauberme, donde nos encontramos con tres grandes hitos que marcan esta espectacular cumbre y que ponen el broche final a nuestra ascensión
Hugo, Josetxo y nuestros compañeros de Lleida llegando a la cima. Detrás de ellos queda el valle que acabamos de recorrer, con el Estanh Long de Liat allá abajo
Hugo, feliz en la cima del Tuc de Mauberme, disfrutando de esta última cumbre y de una travesía que ha vivido de principio a fin. Su primera gran experiencia de varios días por los Pirineos, de refugio en refugio, y una aventura que seguro tardará en olvidar
Josetxo en la cima del Tuc de Mauberme, completando otra de sus muchas semanas pirenaicas. Una más de tantas aventuras compartidas por los Pirineos, pero con ese sabor especial de llegar a la última cumbre de nuestra travesía
Desde la cima del Tuc de Mauberme vemos el Lac de Montoliu y el camino que nos llevará hasta él, por el Còth de Mauberme. Más adelante, la senda que seguiremos para dejar atrás el lago y continuar nuestro camino hasta el Còth de Montoliu 
Foto de cima en el Tuc de Mauberme, junto al hito que lleva su nombre. El recuerdo de una cumbre más y de una gran travesía que ya va llegando a su final
Bajando hacia el Lac de Montoliu, con las piernas ya notando los kilómetros acumulados, pero con un aliciente esperándonos abajo, un buen baño en sus aguas para refrescarnos antes de continuar la marcha
Hugo disfrutando de un merecido y refrescante baño en el Lac de Montoliu, mientras detrás queda el Tuc de Mauberme, testigo de la cumbre que acabamos de conquistar
Y después del baño, toca volver a ponerse en marcha. Nos queda la última subida de la travesía, hasta alcanzar el Còlh de Montoliu. Las piernas ya llevan muchos kilómetros encima, pero saber que es el último esfuerzo también ayuda a empujar un poco más
Una de las mejores panorámicas de toda la travesía. Desde el Còlh de Montoliu tenemos a nuestros pies el Lac de Montoliu y, al fondo, el imponente Tuc de Mauberme, que acabamos de dejar atrás. Una mirada atrás para disfrutar del camino recorrido antes de afrontar el último tramo de nuestra aventura
Y desde el Còlh de Montoliu tenemos a la vista el valle por el que toca descender. La última gran bajada, que después de cinco días de travesía, cada paso nos acerca un poco más al final de la aventura
Bajando por todo el valle, el calor vuelve a apretar con fuerza y, para rematar, se nos termina el agua. Por suerte, encontramos el nacimiento de una regata y podemos recargar las cantimploras. Un pequeño alivio que nos permite afrontar con más tranquilidad los últimos kilómetros de la travesía
Y llegamos por fin al fondo del valle, donde encontramos un puente que nos permite cruzar el Arrui de Ventanar. Después del largo descenso y del calor acumulado, este tramo ya empieza a tener sabor a final de travesía
Una última mirada atrás para contemplar todo el valle por el que acabamos de bajar. Desde aquí se aprecia el largo descenso que hemos ido dejando atrás
Ahora toca cruzar el Arrui de Horcalh y enfilar ya la recta final de la travesía. Después de cinco días de montaña, kilómetros y desnivel, empezamos a sentir que la aventura está llegando a su fin
Últimos kilómetros de camino. Las piernas ya van cargadas, pero la sensación de haber completado la travesía empieza a ganar terreno al cansancio. Ya queda muy poco para poner el punto final a cinco días de montaña
Ya vemos el punto final de nuestra aventura: el refugio de Montgarri. El mismo lugar donde cinco días atrás comenzamos esta travesía y al que ahora regresamos con las piernas cansadas, pero con la mochila llena de buenos momentos y recuerdos de una fantástica experiencia por los Pirineos
Y una vez en el refugio, llega la recompensa: una merecida jarra de cerveza y, También llega la hora de despedirnos de los compañeros con los que hemos compartido la travesía. Algunos, como nosotros, ponen aquí el punto final; otros todavía continuarán camino mañana. Han sido días de montaña, refugios, kilómetros y buenos momentos compartidos que nos llevamos en la mochila, por fin toca relajarse. Cinco días de montaña bien merecen este momento

Terminamos la travesía, pero no las vacaciones. A la mañana siguiente toca volver a casa y cambiar de escenario. Guardamos por unos días las botas y la mochila, cambiamos la montaña por la bici y ponemos rumbo a tierras sorianas, donde nos esperan familiares, amigos y la ya tradicional Semana del Mejillón de Cabrejas.
Cinco días de Pirineos quedan atrás, pero las vacaciones continúan. Ahora toca disfrutar de otra manera, reencontrarnos con los nuestros y seguir sumando buenos momentos.
ETAPA ANTERIOR






