viernes, 11 de septiembre de 2026

PASS ARAN. 3ª Etapa. LA MAISON DU VALIER - GITE d´ÉTAPE d´EYLIE. Agosto-26





Tercer día  del Pass’Aran. La Maison du Valier – Gîte d’Étape d’Eylie

Tercer día del Pass’Aran y hoy tenemos por delante una de las etapas largas de la travesía: más de 1.600 metros de desnivel acumulado, dos collados y más de 20 kilómetros. Eso sí, hoy no toca ninguna cumbre.

Después de los dos días anteriores, las piernas empiezan a notar que esto va en serio. Y además tenemos otro enemigo, quizá el más incómodo de todos, el calor. Está siendo un verano especialmente caluroso. Así que, como viene siendo habitual, madrugamos. Salimos temprano de La Maison du Valier para aprovechar las primeras horas del día, cuando todavía se puede caminar con cierta comodidad.

Josetxo, Hugo y yo volvemos a ponernos en marcha. Salimos en dirección norte por la carretera y, justo después de pasar el aparcamiento, encontramos un poste indicador de la GR-10 que nos señala el desvío hacia la izquierda. Dejamos la carretera y nos metemos en el bosque.

La pendiente empieza a ganar inclinación y encontramos algunos tramos bastante fuertes. Por suerte, durante estos primeros kilómetros vamos protegidos del sol. A estas horas, la sombra se agradece muchísimo. Cruzamos un pequeño curso de agua y seguimos ganando altura hasta alcanzar la Cabane de L’Artigue, ya en terreno despejado. Aquí la subida se hace algo más llevadera.

Continuamos por el GR-10 hacia la Cabane du Trapech, disfrutando de ese ambiente de montaña que nos está acompañando durante toda la travesía. Bosque, silencio, montañas y esa sensación de que, con cada jornada, vamos un poco más lejos.

Dejamos la cabaña a nuestra derecha y seguimos ascendiendo por la ladera. Poco a poco vamos ganando altura hasta llegar a una intersección donde coinciden varios GR. Nosotros seguimos de frente, por el GR-10, que nos lleva hasta el Col de Clot du Lac, y a los pocos metros aparece la Cabane du Clot du Lac.

Aquí hacemos una parada para comer algo y reponer fuerzas. Todavía queda mucha jornada por delante y sabemos que hoy no podemos escatimar ni agua ni comida. El calor empieza a hacerse notar y aún tenemos bastante desnivel por delante.

Después de la pausa toca cambiar de sentido y comenzar a perder altura. Descendemos por la ladera herbosa, en un continuo zigzag, hasta alcanzar la Cabane de Besset. El descenso continúa siendo bastante pronunciado y vamos perdiendo altura rápidamente hasta llegar al poste informativo de Bois de Besset, en medio de un inmenso hayedo. Seguimos por la izquierda, en dirección a la Vallée d’Orle. El GR-10 cruza un pequeño arroyo y poco después llegamos a la bifurcación de Flouquet. Continuamos por la derecha, atravesando un bonito prado en dirección al río L’Orle.

Y aquí aprovechamos para hacer lo que empieza a convertirse en una necesidad durante esta etapa,  parar y refrescarnos. El agua del río está perfecta. Nos mojamos, recuperamos un poco y hacemos otra pequeña pausa antes de afrontar la siguiente subida.

Cruzamos el río y toca volver a subir. El sendero se introduce de nuevo en un precioso bosque de hayas y asciende cruzando el Ruisseau de L’Arech, donde aprovechamos para aprovisionarnos de agua. Dentro del bosque se está de maravilla, fresco, sombra y un ambiente completamente diferente al que nos espera fuera. Pero sabemos que es una tregua. En cuanto salgamos del bosque volveremos a tener el sol encima.

Salimos a terreno abierto y el calor empieza a apretar de verdad. Tenemos por delante una subida pronunciada, de esas que parecen no terminar nunca cuando ya llevas unos cuantos kilómetros en las piernas. Vamos ganando altura poco a poco, haciendo zigzags y buscando un ritmo que nos permita seguir avanzando sin gastar más de la cuenta.

Finalmente alcanzamos la pista forestal de L’Arech. Seguimos por la izquierda y llegamos a la Cabane de L’Arech. Y aquí hacemos una parada que se merece una mención especial. Después de tantos kilómetros, una cerveza fría en una cabaña de montaña sabe a gloria. Es una pequeña tregua, pero sabemos que todavía queda subida.

Volvemos al camino y el sendero continúa serpenteando por la ladera. Vamos ganando altura poco a poco, superando una barrera rocosa hasta alcanzar el cordal. Ya tenemos cerca nuestro segundo collado del día: el Col de L’Arech. Donde paramos un rato, miramos hacia atrás y disfrutamos de todo lo que llevamos recorrido.

Son pequeñas recompensas que quizá en otra jornada pasarían desapercibidas, pero hoy tienen otro valor. Cuando llevas casi veinte kilómetros  y las piernas empiezan a acumular cansancio, cada collado alcanzado parece una pequeña victoria.

Desde el collado seguimos por el GR-10 y comenzamos el descenso por la derecha. Pasamos junto a una pequeña cabaña de pastores y llegamos a la bonita zona de Laspé. El paisaje vuelve a cambiar. Seguimos bajando entre laderas cubiertas de arándanos y pasamos junto a las torretas de las antiguas minas. La montaña también nos va enseñando su pasado mientras nosotros seguimos acumulando kilómetros.

El descenso es bastante pronunciado y, aunque el cansancio ya empieza a hacerse notar de verdad, todavía disfrutamos de lo que tenemos alrededor. Alcanzamos la pista forestal del circo de Plagne y ya sabemos que el final empieza a estar cerca. Seguimos avanzando hasta llegar al río Le Lez, que cruzamos por un puente de madera. Y entonces aparece la última sorpresa del día. La última subida.

Después de tantos kilómetros y más de 1.600 metros de desnivel acumulado, las piernas ya van bastante justas. El calor tampoco ha ayudado precisamente. Pero ahora tenemos una ventaja: sabemos que es la última. Y cuando sabes que queda poco, hasta las rampas más duras se llevan de otra manera. Unos últimos metros y, por fin, alcanzamos el Gîte d’Étape d’Eylie.

Se acabó la etapa. Hoy no hemos hecho ninguna cumbre, pero hemos completado una de esas jornadas que también forman parte de cualquier gran travesía. Unos 22 kilómetros, más de 1.600 metros de desnivel acumulado, dos collados y un calor que nos ha hecho sudar de lo lindo.

Llegamos cansados, pero también contentos. Otra etapa del Pass’Aran queda atrás y seguimos avanzando. Y hacerlo con Josetxo y Hugo hace que todo tenga otro punto. En una travesía así hay momentos de esfuerzo, de silencio, de cansancio y de mirar continuamente cuánto queda, pero también están las conversaciones, las risas, las paradas, las cervezas y esos pequeños momentos que se van acumulando sin darte cuenta. Al final, además de las montañas y los kilómetros, son estas cosas las que hacen que una travesía se convierta en un recuerdo especial.

Ahora toca ducha, visitar tranquilamente el pequeño pueblo minero de Eylie, esperar a la cena y descansar. Y justo después de cenar tenemos otro pequeño acontecimiento del día, el eclipse solar.

Pero las nubes no están por la labor de dejarnos disfrutar del espectáculo. Lo único que conseguimos observar es cómo, poco a poco, casi se hace de noche en pleno día. Poco más.

Después, tranquilidad. A descansar.

Mañana volveremos a ponernos las botas.


Mapa y track de la 3ª etapa de Pass Aran. LA MAISON DU VALIER - GITE d´ÉTAPE d´EYLIE



Perfil y datos de  la 3ª etapa de Pass Aran. LA MAISON DU VALIER - GITE d´ÉTAPE d´EYLIE






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Comenzamos la etapa por la carretera que llega hasta La Maison du Valier, en lugar de seguir inicialmente el GR-10, que discurre por la parte baja, paralelo a la carretera. Pasado el aparcamiento, el GR cruza la carretera y es ahí donde nos incorporamos al sendero para empezar a seguir sus marcas

Punto donde conectamos con el GR-10. Abandonamos la carretera por la izquierda, junto al poste indicador, para continuar ya por el sendero.

Comenzamos una fuerte y empinada subida por medio del hayedo

Dejamos atrás el hayedo y salimos a terreno despejado, atravesando ahora unos inmensos prados que se abren ante nosotros

Llegamos a la cabaña de L’Artigue, donde hacemos una breve parada para darnos crema y protegernos del sol. A estas horas ya empieza a calentar de lo lindo, y todavía nos queda mucha montaña por delante

Pasamos junto a la cabaña de Trapech, que dejamos atrás mientras seguimos ganando altura por el valle

Seguimos ganando altura por un sendero cómodo, compartiendo la subida con cuatro chicas catalanas, una pareja de Valencia y otra de Lleida. El grupo de montañeros con el que compartimos refugios y senderos de Pass Aran

Ya tenemos a la vista el Col de Clot du Lac, y junto a él, su pequeña cabaña, nuestro siguiente objetivo

Preciosa panorámica de todo el valle que acabamos de ascender, con el camino recorrido perdiéndose poco a poco entre las montañas, mientras Hugo y Josetxo posan disfrutando del momento

Y por fin llegamos al Col de Clot du Lac, el primer collado de la jornada. Un buen lugar para echar la vista atrás y tomar aire antes de continuar

Panorámica desde el Col de Clot du Lac, con su cabaña en primer plano y, al fondo, el collado que tendremos que superar más adelante en la jornada

Desde el Col de Clot du Lac vemos perfectamente la siguiente subida, que hemos marcado en la foto para dejar claro el recorrido que nos espera

Comenzamos el descenso hacia el valle del río L’Orle, perdiendo altura rapidamente mientras dejamos atrás el Col de Clot du Lac

Rápidamente llegamos a pasar junto a la cabaña de Besset. Merece la pena comentar que todas estas cabañas están abiertas y en perfectas condiciones: limpias, cuidadas y con espacio de madera para dormir. Algunas incluso cuentan con mesa y sillas. Todo un lujo para quienes recorremos estas montañas

Ya estamos prácticamente abajo y, frente a nosotros, aparece el bosque de Besset. Toca volver a meternos entre los árboles, avanzar hasta el fondo del valle y cruzar el río L’Orle para continuar con la etapa

Llegamos al puente por el que cruzamos el río L’Orle. Eso sí, antes de continuar, aprovechamos para refrescarnos un poco y almorzar. Con el calor que hace, este pequeño descanso nos viene de lujo. Que se lo digan a Hugo, que no se lo piensa dos veces y se pega un buen chapuzón

De nuevo en marcha para afrontar la segunda gran subida de la jornada. Al principio el desnivel se lleva bien, avanzando por un cómodo sendero entre el bosque, aunque sabemos que todavía nos queda mucha subida por delante

Llegamos a la pista de L’Arech y, como era de esperar, Hugo, el jovenzuelo del grupo, nos saca ya una buena ventaja a los viejos. Cuando por fin llegamos a su altura, nos suelta tan tranquilo: «Estas subidas pendientosas me van de maravilla». ¡Bendita juventud!

Desde la pista de L’Arech, echamos la vista atrás y vemos perfectamente la bajada que hemos realizado desde el Col de Clot du Lac, perdiéndose el camino por todo el valle

Seguimos ganando altura por la pista de L’Arech, camino de la cabaña del mismo nombre, que ya tenemos como siguiente objetivo

Y llegamos a la cabaña de L’Arech sedientos y con las piernas ya bastante castigadas. Y entonces, sorpresa: ¡tienen cerveza fresca! No lo dudamos ni un segundo. Parada obligada para disfrutar de una cervecita bien fría mientras contemplamos el espectacular panorama. Estos pequeños lujos también forman parte de una buena jornada de montaña

La cabaña de L’Arech va quedando cada vez más abajo, mientras nosotros seguimos ganando altura y el cordal se va acercando poco a poco. Ya se empieza a intuir que lo más duro de la subida está terminando

Las chicas catalanas recorren el cordal camino del collado, avanzando con paso firme por la cresta mientras nosotros seguimos acercándonos a nuestro siguiente objetivo

Recorriendo el cordal, con el terreno cada vez más alpino y el collado de L´Arech ya muy cerca. Paso a paso, vamos terminando los últimos metros de esta larga subida

Hugo posando en el collado de L’Arech, con el imponente Mont Valier al fondo. Una merecida foto después de la buena paliza de subida

Comenzamos la larga bajada hacia Eylie. Allá abajo, en el fondo del valle, ya vemos sus casas, nuestro próximo objetivo. Después de toda la subida, toca ahora perder altura poco a poco

Durante la bajada nos encontramos con las torretas de las antiguas minas, vestigios de la actividad minera de la zona por donde antiguamente se transportaba el material valle abajo



La senda de bajada recorre una gran ladera cubierta de arándanos, donde nos encontramos con varios lugareños recogiendo sus frutos. Un curioso contraste con la soledad de la montaña que hemos vivido durante buena parte de la jornada

En las laderas de enfrente, por encima del pueblo, ya podemos intuir el recorrido de la siguiente etapa. Después de la paliza de hoy, pensar que por ahí tendremos que continuar mañana da un poco de respeto

Y llegamos a las afueras de Eylie, donde lo primero que encontramos son las antiguas instalaciones de las minas, que todavía conservan parte de las estructuras de aquella actividad minera

Como en toda la travesía, encontramos postes en todos los cruces y el recorrido está perfectamente señalizado. Una gozada caminar así, sin apenas dudas sobre por dónde continuar

Realizando la última subida de la jornada. Después de más de 20 kilómetros y todo el desnivel acumulado, este último repecho es un auténtico regalo para las piernas. ¡Menudo fin de fiesta!

Entramos en el coqueto pueblo de Eylie, poniendo ya punto final a esta larga y exigente jornada



Y por fin llegamos al Gîte d’Étape d’Eylie. Después de la paliza de hoy, más de 20 kilómetros y un buen desnivel acumulado, llegar aquí se siente como una pequeña victoria. Ahora sí, toca descansar y recuperar fuerzas para la siguiente jornada

Momentos de descanso nada más llegar al Gîte d’Étape d’Eylie. Después de la paliza que llevamos encima, estos minutos de relax saben a gloria

Paseando por el pueblo encontramos esta bonita regata, que nos viene de maravilla para meter las piernas en el agua y relajarlas 

La Gîte d’Étape se encuentra a lo largo del pueblo. Mientras esperamos la hora de la cena, nos vamos al comedor y, como no podía ser de otra manera, aprovechamos para tomar una rica cerveza y brindar por la jornada.

Y después de cenar, sobre las ocho de la tarde, toca disfrutar de un fenómeno poco habitual: un eclipse de sol. Poco a poco la luz va desapareciendo hasta hacerse casi de noche, y después, como por arte de magia, vuelve de nuevo el día. Un espectáculo que encontrarnos en mitad de la travesía

Ya solo nos queda volver al edificio donde dormimos y descansar después de este gran día. Más de 20 kilómetros, mucho desnivel y un calor de lo lindo. Hoy nos hemos ganado el descanso




lunes, 7 de septiembre de 2026

PASS ARAN. 2ª Etapa. REFUGIO LES ESTAGNOUS - MONT VALIER - MAISON DU VALIER. Agosto-26

 














ETAPA 2

REFUGIO LES ESTAGNOUS – MONT VALIER – LA MAISON DU VALIER

Comenzamos este segundo día del circuito Pass’Aran con la ascensión al Mont Valier, una de las cumbres más emblemáticas del Couserans, con sus 2.838 metros de altitud, y conocida también como el “Señor del Couserans”. Está considerado uno de los picos más bellos de Ariège, y hoy tenemos por delante una de las ascensiones más esperadas de la travesía.

Después del desayuno salimos del Refugio Les Estagnous y tomamos el sendero que parte por uno de los laterales del refugio, siguiendo las marcas que indican la dirección hacia el Mont Valier. La subida hasta la cima y el regreso al refugio está calculada en unas 2 horas y 30 minutos, con unos 593 metros de desnivel positivo, así que dejamos las mochilas grandes en el refugio y nos llevamos únicamente agua y unas barritas para afrontar la ascensión con más comodidad.

El camino está perfectamente definido y no presenta pérdida. Comenzamos bordeando un contrafuerte rocoso para, poco después, afrontar una sucesión de lazadas que remontan una ladera bastante inclinada. Ganamos altura rápidamente hasta situarnos alrededor de los 2.550 metros. A partir de aquí el sendero traza una diagonal hacia la derecha y entramos en una zona algo más aérea. Un tramo equipado con cable de acero facilita el paso y nos conduce hasta el Col de Faustin.

Las vistas comienzan a ser espectaculares. A cada metro que ganamos se amplía el panorama sobre las montañas del Couserans y sobre el espectacular entorno que rodea al Mont Valier. Desde el collado continuamos hacia la izquierda. El sendero vuelve a ganar altura mediante nuevos zigzags, avanzando por un terreno algo más inestable en algunos puntos, aunque sin grandes dificultades técnicas, alcanzamos unos grandes bloques rocosos y ya tenemos la cumbre muy cerca, entre las rocas aparece la cruz del Mont Valier.

Alcanzamos la cima del Mont Valier, 2.838 metros, y el espectáculo visual es ¡Magnífico!. Estamos ante una de esas cumbres que compensan con creces el esfuerzo de la subida. La panorámica es sencillamente espectacular, con una de las mejores vistas de los Pirineos.

Hacia el entorno del Couserans podemos identificar el Pic de Clavera, Pic des Trois Comtes, Tuc de Barlonguèra y Tuc de Maubèrme. Más al sur aparecen grandes nombres del Pirineo como Aneto, Posets y Bachimala, Besiberris , mientras que hacia el oeste, en el horizonte, incluso conseguimos distinguir el Vignemale y Midi de Bigorre. Girando la mirada hacia el este aparecen Mont Roig, Certascan, Montcalm y la Pica d’Estats, llegando incluso hasta el Canigó.

Nos tomamos nuestro tiempo para disfrutar de semejante panorama. Además, tenemos un pequeño espectáculo añadido, dos parapentistas despegan prácticamente desde las proximidades de la propia cima, una forma diferente de abandonar la montaña, nosotros, de momento, lo haremos como hemos venido, a pie. 

Después de disfrutar de las vistas y de este curioso espectáculo aéreo, toca regresar. Descendemos por el mismo camino de subida hasta el Refugio Les Estagnous, donde recogemos nuestras mochilas. La parte más alpina de la jornada ha terminado, pero todavía nos queda una larga etapa por delante.

Continuamos caminando ahora hacia el norte, siguiendo las marcas amarillas del "Chemin de la Liberté". El sendero asciende por detrás del refugio, avanzando entre grandes bloques rocosos hasta alcanzar el Col de Pécouch. No encontramos grandes dificultades en este tramo, aunque el desnivel que debemos superar se hace notar, con las mochilas llenas, después del esfuerzo realizado en la ascensión al Mont Valier.

Desde el collado continuamos hacia el norte, ahora perdiendo altura. El sendero perfectamente señalizado con marcas amarillas y numerosos hitos, desciende entre grandes placas de granito. El sendero se introduce poco a poco en un impresionante entorno de montaña, mientras las grandes paredes y bloques rocosos desembocan en un enorme circo glaciar, donde encontramos el Étang de Milouga, que cruzamos aprovechando unas piedras situadas en su desembocadura. En este lugar aprovechamos para hacer una pequeña parada, refrescarnos y recuperar fuerzas antes de continuar.

Después del descanso volvemos al sendero, que comienza a ganar ligeramente altura para después perderla de nuevo. Atravesamos varios pequeños cursos de agua hasta alcanzar la Cabane du Taus. Desde aquí el camino vuelve a ascender suavemente. Cruzamos una amplia arista y llegamos a una bifurcación del GR 10, donde encontramos un poste indicador en Cap de Lauset. Tomamos el camino de la izquierda, siguiendo el GR 10, que desde este punto comienza un largo descenso hacia el fondo del valle de Riberot.

El descenso parece no tener fin. Una sucesión interminable de zigzags va perdiendo altura poco a poco, mientras el paisaje cambia progresivamente y nos vamos introduciendo en un entorno cada vez más boscoso. Al alcanzar el fondo del valle, el agua se convierte en protagonista. El Riberot nos acompaña con numerosas cascadas y saltos de agua, que ponen el contrapunto perfecto a la jornada de alta montaña que hemos vivido unas horas antes.

Continuamos por el bosque hasta alcanzar el Ruisseau d’Aouen, cruzamos un puente de madera,  y ya queda poco. Siguiendo el sendero alcanzamos finalmente La Maison du Valier, espectacular gite d´etape , un gran lujo este lugar de pernocta para esta segunda etapa del Pass’Aran.

Una larga jornada que comenzaba en las alturas del Mont Valier y que termina muchos metros más abajo, después de atravesar collados, circos glaciares, lagos, bosques y el espectacular valle de Riberot.


Mapa y track del recorrido REFUGIO LES ESTAGNOUS - MONT VALIER - MAISON DU VALIER



Perfil y datos del recorrido REFUGIO LES ESTAGNOUS - MONT VALIER - MAISON DU VALIER




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Comenzamos el día con un rico desayuno en el refugio de Estagnous. Recogemos las mochilas y dejamos todo preparado. Para la subida al Mont Valier llevaremos lo justo: agua y una barrita. Salimos del refugio y comenzamos a ganar altura. Al poco de iniciar la marcha ya tenemos a la vista toda la subida que nos espera. El camino se presenta exigente y tenemos por delante un buen desnivel hasta alcanzar la cumbre del Mont Valier


Nos situamos alrededor de los 2.550 metros. A partir de aquí, el sendero traza una diagonal hacia la derecha y entramos en una zona algo más aérea. Un tramo equipado con cable de acero nos facilita el paso y nos conduce hasta el Col de Faustin

Hugo y Josetxo transitando por el tramo equipado

Panorámica desde el Col de Faustin, mirando hacia el recorrido que hemos realizado. Abajo vemos el refugio de Estagnous y la bajada que hicimos el día anterior desde el Port de Barlonguèra. También podemos ver los Étangs Long y Rond, además del Col de Pécouch

Hugo y Josetxo superando la pala final hacia la cima del Mont Valier. Poco a poco, el Col de Faustin va quedando abajo

Últimos metros antes de alcanzar la cima del Mont Valier

Al llegar a la cima nos la encontramos completamente despejada. Solo una pareja de parapentistas, unos metros por debajo, disfrutamos de un espectacular despegue entre las cimas

Video del despegue del segundo parapentista 

Desde la cima tenemos unas vistas espectaculares. Hacia el noreste, un mar de nubes cubre los valles, mientras numerosas cimas sobresalen por encima

Panorámica hacia el este, donde podemos distinguir el Mont Roig, Certascan, Montcalm y la Pica d’Estats. Al fondo, incluso llegamos a distinguir el Canigó, y muchas más cimas

Hacia el entorno del Couserans podemos identificar el Pic de Clavera, Pic des Trois Comtes, Tuc de Barlonguèra y Tuc de Maubèrme. Más al sur aparecen grandes nombres del Pirineo como Aneto, Posets y Bachimala, Besiberris , mientras que hacia el oeste, en el horizonte, incluso conseguimos distinguir la zona de Neouvielle y Midi de Bigorre

Al fondo podemos distinguir la zona de Neouvielle y Midi de Bigorre




























Foto de la tresena en la cima de Mont Valier



Bajando hacia el Col de Fuistin vemos por donde llegamos al refugio el día anterior y por donde seguiremos hoy hacia el Col de Pécouch

Ya de vuelta en el refugio, comemos algo y recogemos las mochilas. Después, retomamos la marcha y comenzamos la subida hacia el Col de Pécouch

Ganamos altura rápidamente y el refugio de Estagnous y el Étang Rond van quedando abajo



Llegamos al Col de Pécouch. Al otro lado, hacia el norte, ya podemos ver la bajada que tenemos por delante y el recorrido que nos llevará hacia el valle

La primera parte del descenso es bastante cómoda, con poca pendiente y avanzando entre grandes placas de granito. Poco a poco vamos perdiendo altura mientras disfrutamos del paisaje

Por detrás dejamos el Mont Valier, que poco a poco va quedando más lejos mientras continuamos con el descenso

Llegamos al Étang Milouga, desde donde tenemos una magnífica vista del Mont Valier, que se levanta imponente sobre el paisaje

Después de refrescarnos y reponer fuerzas, reanudamos la marcha. Dejamos atrás el Étang Milouga y el Mont Valier, que poco a poco va quedando a nuestras espaldas

Ya vemos por delante el recorrido de la senda que tenemos que seguir hasta enlazar con la GR-10

Pasamos junto a la cabaña de Taus, donde aprovechamos para refrescarnos con el agua de su rica fuente

Toca afrontar la última subida de la jornada. Una pequeña tachuela antes de llegar a la gran bajada final. Al fondo ya aparecen las cimas que recorreremos mañana

Última mirada atrás para contemplar todo lo recorrido durante la jornada. Muy al fondo, el Mont Valier y el Col de Pécouch, que poco a poco hemos dejando atrás

Llegamos a Cap des Lauses, donde enlazamos con la GR-10. Desde aquí comienza un largo y empinado descenso hacia el valle y  río Riberot, la senda de la izquierda

Detalle de los carteles en Cap des Lauses, donde enlazamos con la GR-10 y comenzamos el descenso hacia el valle

Descendiendo hacia el valle de Riberot, siguiendo el trazado de la GR-10

Seguimos descendiendo hacia el valle de Riberot. La tarde se va cubriendo poco a poco de nubes y el paisaje empieza a cambiar

Llegamos al bosque y el paisaje cambia por completo. El verde empieza a ganar protagonismo, con el musgo cubriendo las rocas y el camino

Poco después comienzan a aparecer las cascadas del río Riberot, que nos acompañan durante el descenso

Foto junto al río Riberot. Justo cuando le doy al disparador vuelve a salir el sol y me quema parte de la foto. ¡Qué puntería!

Otra bonita cascada a nuestro paso

Aprovechamos la visita a las cascadas para hacer una pequeña parada y descansar. La jornada está siendo larga y todavía nos queda camino

Cruzamos el río Riberot por este sencillo puente de madera. A partir de aquí dejamos atrás la montaña y nos acercamos de nuevo a la civilización

Finalmente llegamos a La Maison du Valier, con el cielo cada vez más amenazador. Apenas media hora después de nuestra llegada, descarga una fuerte tormenta. Por suerte, esta vez nos libramos de ella

La Maison du Valier es mucho más que un refugio. Es casi un hotel en medio de la montaña. Habitaciones con baño, camas con sábanas y todas las comodidades. Y para rematar, una cena y un desayuno espectaculares. Un lugar precioso y perfecto para terminar la jornada