Salimos desde Olaldea por el camino de Araden, cruzando el río Irati para adentrarnos en un entorno de bosque. Camino amplio y evidente, sin problemas de orientación, que gana altura de forma progresiva y permite caminar con buen ritmo.
Seguimos siempre por el camino principal, ignorando desvíos a bordas o pistas secundarias. Al llegar aproximadamente al km 2,7, abandonamos el camino por la izquierda y nos internamos en el bosque, sin senda definida. Cruzamos una regata y ascendemos campo a través, primero por una zona de bloques y luego por medio del bosque hasta enlazar con el camino de Zepete, por el que continuamos subiendo hasta salir a una zona de prados abiertos, donde se encuentra el refugio Arpeku-etxea.
Desde el refugio giramos a la izquierda y, por buen camino, alcanzamos la cima de Txanagra (6,5 km), punto abierto y claro de la ruta. Unos metros más adelante, junto al camino, encontramos una hornacina dedicada a San Francisco Javier.
Continuamos de frente por sendero bien marcado hasta enlazar con el camino que conduce al Mirador de Zamariain. En este punto giramos a la izquierda y en pocos minutos alcanzamos este balcón natural (7,7 km), excelente mirador sobre el valle.
Regresamos unos metros por el mismo camino y giramos de nuevo a la izquierda, tomando un sendero poco definido que se adentra en el bosque. Avanzamos hasta salir a un camino junto a unas palomeras y la caseta de los cazadores. Una vez en el camino, giramos a la derecha e iniciamos el descenso hacia el valle, perdiendo altura de forma progresiva entre bosque. En los cruces, seguir siempre dirección Aribe, evitando senderos que suben o se internan en el monte.
Más abajo enlazamos con una senda bien señalizada que conduce sin dificultad hasta el puente colgante de Inklusaldea (12,2 km). Cruzamos el puente y regresamos por el mismo hasta los carteles situados en su cabecera, donde tomamos la senda paralela al río, dirección Roble Milenario, marcada con pintura amarilla. El camino se separa después del cauce y se introduce de nuevo en el bosque hasta salir al camino de Oihan.
Las marcas continúan hacia el Roble Milenario, pero en este punto las obviamos y seguimos de frente, justo por debajo de la línea de alta tensión, para enlazar más adelante con una pista que seguimos en dirección a Olaldea. Camino cómodo, primero en ligero descenso y después con una corta subida que nos lleva a un cruce de pistas donde encontramos un banco de madera, buen lugar para una pausa.
Desde aquí solo queda cerrar el recorrido entre prados y zonas arboladas, enlazando con el camino inicial que nos devuelve a Olaldea, completando esta bonita y variada ruta circular.
Recorrido diferente para visitar el mirador de Zamarriain, comentar que para realizar este recorrido se aconseja llevar GPS, dada la cantidad de cruces y pistas que se recorre y no todas nos llevarán por buen camino.





























































































