Tercer día del Pass’Aran. La Maison du Valier – Gîte d’Étape d’Eylie
Tercer día del Pass’Aran y hoy tenemos por delante una de las etapas largas de la travesía: más de 1.600 metros de desnivel acumulado, dos collados y más de 20 kilómetros. Eso sí, hoy no toca ninguna cumbre.
Después de los dos días anteriores, las piernas empiezan a notar que esto va en serio. Y además tenemos otro enemigo, quizá el más incómodo de todos, el calor. Está siendo un verano especialmente caluroso. Así que, como viene siendo habitual, madrugamos. Salimos temprano de La Maison du Valier para aprovechar las primeras horas del día, cuando todavía se puede caminar con cierta comodidad.
Josetxo, Hugo y yo volvemos a ponernos en marcha. Salimos en dirección norte por la carretera y, justo después de pasar el aparcamiento, encontramos un poste indicador de la GR-10 que nos señala el desvío hacia la izquierda. Dejamos la carretera y nos metemos en el bosque.
La pendiente empieza a ganar inclinación y encontramos algunos tramos bastante fuertes. Por suerte, durante estos primeros kilómetros vamos protegidos del sol. A estas horas, la sombra se agradece muchísimo. Cruzamos un pequeño curso de agua y seguimos ganando altura hasta alcanzar la Cabane de L’Artigue, ya en terreno despejado. Aquí la subida se hace algo más llevadera.
Continuamos por el GR-10 hacia la Cabane du Trapech, disfrutando de ese ambiente de montaña que nos está acompañando durante toda la travesía. Bosque, silencio, montañas y esa sensación de que, con cada jornada, vamos un poco más lejos.
Dejamos la cabaña a nuestra derecha y seguimos ascendiendo por la ladera. Poco a poco vamos ganando altura hasta llegar a una intersección donde coinciden varios GR. Nosotros seguimos de frente, por el GR-10, que nos lleva hasta el Col de Clot du Lac, y a los pocos metros aparece la Cabane du Clot du Lac.
Aquí hacemos una parada para comer algo y reponer fuerzas. Todavía queda mucha jornada por delante y sabemos que hoy no podemos escatimar ni agua ni comida. El calor empieza a hacerse notar y aún tenemos bastante desnivel por delante.
Después de la pausa toca cambiar de sentido y comenzar a perder altura. Descendemos por la ladera herbosa, en un continuo zigzag, hasta alcanzar la Cabane de Besset. El descenso continúa siendo bastante pronunciado y vamos perdiendo altura rápidamente hasta llegar al poste informativo de Bois de Besset, en medio de un inmenso hayedo. Seguimos por la izquierda, en dirección a la Vallée d’Orle. El GR-10 cruza un pequeño arroyo y poco después llegamos a la bifurcación de Flouquet. Continuamos por la derecha, atravesando un bonito prado en dirección al río L’Orle.
Y aquí aprovechamos para hacer lo que empieza a convertirse en una necesidad durante esta etapa, parar y refrescarnos. El agua del río está perfecta. Nos mojamos, recuperamos un poco y hacemos otra pequeña pausa antes de afrontar la siguiente subida.
Cruzamos el río y toca volver a subir. El sendero se introduce de nuevo en un precioso bosque de hayas y asciende cruzando el Ruisseau de L’Arech, donde aprovechamos para aprovisionarnos de agua. Dentro del bosque se está de maravilla, fresco, sombra y un ambiente completamente diferente al que nos espera fuera. Pero sabemos que es una tregua. En cuanto salgamos del bosque volveremos a tener el sol encima.
Salimos a terreno abierto y el calor empieza a apretar de verdad. Tenemos por delante una subida pronunciada, de esas que parecen no terminar nunca cuando ya llevas unos cuantos kilómetros en las piernas. Vamos ganando altura poco a poco, haciendo zigzags y buscando un ritmo que nos permita seguir avanzando sin gastar más de la cuenta.
Finalmente alcanzamos la pista forestal de L’Arech. Seguimos por la izquierda y llegamos a la Cabane de L’Arech. Y aquí hacemos una parada que se merece una mención especial. Después de tantos kilómetros, una cerveza fría en una cabaña de montaña sabe a gloria. Es una pequeña tregua, pero sabemos que todavía queda subida.
Volvemos al camino y el sendero continúa serpenteando por la ladera. Vamos ganando altura poco a poco, superando una barrera rocosa hasta alcanzar el cordal. Ya tenemos cerca nuestro segundo collado del día: el Col de L’Arech. Donde paramos un rato, miramos hacia atrás y disfrutamos de todo lo que llevamos recorrido.
Son pequeñas recompensas que quizá en otra jornada pasarían desapercibidas, pero hoy tienen otro valor. Cuando llevas casi veinte kilómetros y las piernas empiezan a acumular cansancio, cada collado alcanzado parece una pequeña victoria.
Desde el collado seguimos por el GR-10 y comenzamos el descenso por la derecha. Pasamos junto a una pequeña cabaña de pastores y llegamos a la bonita zona de Laspé. El paisaje vuelve a cambiar. Seguimos bajando entre laderas cubiertas de arándanos y pasamos junto a las torretas de las antiguas minas. La montaña también nos va enseñando su pasado mientras nosotros seguimos acumulando kilómetros.
El descenso es bastante pronunciado y, aunque el cansancio ya empieza a hacerse notar de verdad, todavía disfrutamos de lo que tenemos alrededor. Alcanzamos la pista forestal del circo de Plagne y ya sabemos que el final empieza a estar cerca. Seguimos avanzando hasta llegar al río Le Lez, que cruzamos por un puente de madera. Y entonces aparece la última sorpresa del día. La última subida.
Después de tantos kilómetros y más de 1.600 metros de desnivel acumulado, las piernas ya van bastante justas. El calor tampoco ha ayudado precisamente. Pero ahora tenemos una ventaja: sabemos que es la última. Y cuando sabes que queda poco, hasta las rampas más duras se llevan de otra manera. Unos últimos metros y, por fin, alcanzamos el Gîte d’Étape d’Eylie.
Se acabó la etapa. Hoy no hemos hecho ninguna cumbre, pero hemos completado una de esas jornadas que también forman parte de cualquier gran travesía. Unos 22 kilómetros, más de 1.600 metros de desnivel acumulado, dos collados y un calor que nos ha hecho sudar de lo lindo.
Llegamos cansados, pero también contentos. Otra etapa del Pass’Aran queda atrás y seguimos avanzando. Y hacerlo con Josetxo y Hugo hace que todo tenga otro punto. En una travesía así hay momentos de esfuerzo, de silencio, de cansancio y de mirar continuamente cuánto queda, pero también están las conversaciones, las risas, las paradas, las cervezas y esos pequeños momentos que se van acumulando sin darte cuenta. Al final, además de las montañas y los kilómetros, son estas cosas las que hacen que una travesía se convierta en un recuerdo especial.
Ahora toca ducha, visitar tranquilamente el pequeño pueblo minero de Eylie, esperar a la cena y descansar. Y justo después de cenar tenemos otro pequeño acontecimiento del día, el eclipse solar.
Pero las nubes no están por la labor de dejarnos disfrutar del espectáculo. Lo único que conseguimos observar es cómo, poco a poco, casi se hace de noche en pleno día. Poco más.
Después, tranquilidad. A descansar.
Mañana volveremos a ponernos las botas.
Mapa y track de la 3ª etapa de Pass Aran. LA MAISON DU VALIER - GITE d´ÉTAPE d´EYLIE
Comenzamos la etapa por la carretera que llega hasta La Maison du Valier, en lugar de seguir inicialmente el GR-10, que discurre por la parte baja, paralelo a la carretera. Pasado el aparcamiento, el GR cruza la carretera y es ahí donde nos incorporamos al sendero para empezar a seguir sus marcas
Dejamos atrás el hayedo y salimos a terreno despejado, atravesando ahora unos inmensos prados que se abren ante nosotros
Llegamos a la cabaña de L’Artigue, donde hacemos una breve parada para darnos crema y protegernos del sol. A estas horas ya empieza a calentar de lo lindo, y todavía nos queda mucha montaña por delante
Pasamos junto a la cabaña de Trapech, que dejamos atrás mientras seguimos ganando altura por el valle
Seguimos ganando altura por un sendero cómodo, compartiendo la subida con cuatro chicas catalanas, una pareja de Valencia y otra de Lleida. El grupo de montañeros con el que compartimos refugios y senderos de Pass Aran
Preciosa panorámica de todo el valle que acabamos de ascender, con el camino recorrido perdiéndose poco a poco entre las montañas, mientras Hugo y Josetxo posan disfrutando del momento
Y por fin llegamos al Col de Clot du Lac, el primer collado de la jornada. Un buen lugar para echar la vista atrás y tomar aire antes de continuar
Panorámica desde el Col de Clot du Lac, con su cabaña en primer plano y, al fondo, el collado que tendremos que superar más adelante en la jornada
Desde el Col de Clot du Lac vemos perfectamente la siguiente subida, que hemos marcado en la foto para dejar claro el recorrido que nos espera
Comenzamos el descenso hacia el valle del río L’Orle, perdiendo altura rapidamente mientras dejamos atrás el Col de Clot du Lac
Rápidamente llegamos a pasar junto a la cabaña de Besset. Merece la pena comentar que todas estas cabañas están abiertas y en perfectas condiciones: limpias, cuidadas y con espacio de madera para dormir. Algunas incluso cuentan con mesa y sillas. Todo un lujo para quienes recorremos estas montañas
Ya estamos prácticamente abajo y, frente a nosotros, aparece el bosque de Besset. Toca volver a meternos entre los árboles, avanzar hasta el fondo del valle y cruzar el río L’Orle para continuar con la etapa
Llegamos al puente por el que cruzamos el río L’Orle. Eso sí, antes de continuar, aprovechamos para refrescarnos un poco y almorzar. Con el calor que hace, este pequeño descanso nos viene de lujo. Que se lo digan a Hugo, que no se lo piensa dos veces y se pega un buen chapuzón
De nuevo en marcha para afrontar la segunda gran subida de la jornada. Al principio el desnivel se lleva bien, avanzando por un cómodo sendero entre el bosque, aunque sabemos que todavía nos queda mucha subida por delante
Llegamos a la pista de L’Arech y, como era de esperar, Hugo, el jovenzuelo del grupo, nos saca ya una buena ventaja a los viejos. Cuando por fin llegamos a su altura, nos suelta tan tranquilo: «Estas subidas pendientosas me van de maravilla». ¡Bendita juventud!
Desde la pista de L’Arech, echamos la vista atrás y vemos perfectamente la bajada que hemos realizado desde el Col de Clot du Lac, perdiéndose el camino por todo el valle
Seguimos ganando altura por la pista de L’Arech, camino de la cabaña del mismo nombre, que ya tenemos como siguiente objetivo
Y llegamos a la cabaña de L’Arech sedientos y con las piernas ya bastante castigadas. Y entonces, sorpresa: ¡tienen cerveza fresca! No lo dudamos ni un segundo. Parada obligada para disfrutar de una cervecita bien fría mientras contemplamos el espectacular panorama. Estos pequeños lujos también forman parte de una buena jornada de montaña
La cabaña de L’Arech va quedando cada vez más abajo, mientras nosotros seguimos ganando altura y el cordal se va acercando poco a poco. Ya se empieza a intuir que lo más duro de la subida está terminando
Las chicas catalanas recorren el cordal camino del collado, avanzando con paso firme por la cresta mientras nosotros seguimos acercándonos a nuestro siguiente objetivo
Recorriendo el cordal, con el terreno cada vez más alpino y el collado de L´Arech ya muy cerca. Paso a paso, vamos terminando los últimos metros de esta larga subida
Hugo posando en el collado de L’Arech, con el imponente Mont Valier al fondo. Una merecida foto después de la buena paliza de subida
Comenzamos la larga bajada hacia Eylie. Allá abajo, en el fondo del valle, ya vemos sus casas, nuestro próximo objetivo. Después de toda la subida, toca ahora perder altura poco a poco
Durante la bajada nos encontramos con las torretas de las antiguas minas, vestigios de la actividad minera de la zona por donde antiguamente se transportaba el material valle abajo
La senda de bajada recorre una gran ladera cubierta de arándanos, donde nos encontramos con varios lugareños recogiendo sus frutos. Un curioso contraste con la soledad de la montaña que hemos vivido durante buena parte de la jornada
En las laderas de enfrente, por encima del pueblo, ya podemos intuir el recorrido de la siguiente etapa. Después de la paliza de hoy, pensar que por ahí tendremos que continuar mañana da un poco de respeto
Y llegamos a las afueras de Eylie, donde lo primero que encontramos son las antiguas instalaciones de las minas, que todavía conservan parte de las estructuras de aquella actividad minera
Como en toda la travesía, encontramos postes en todos los cruces y el recorrido está perfectamente señalizado. Una gozada caminar así, sin apenas dudas sobre por dónde continuar
Realizando la última subida de la jornada. Después de más de 20 kilómetros y todo el desnivel acumulado, este último repecho es un auténtico regalo para las piernas. ¡Menudo fin de fiesta!
Entramos en el coqueto pueblo de Eylie, poniendo ya punto final a esta larga y exigente jornada
Y por fin llegamos al Gîte d’Étape d’Eylie. Después de la paliza de hoy, más de 20 kilómetros y un buen desnivel acumulado, llegar aquí se siente como una pequeña victoria. Ahora sí, toca descansar y recuperar fuerzas para la siguiente jornada
Momentos de descanso nada más llegar al Gîte d’Étape d’Eylie. Después de la paliza que llevamos encima, estos minutos de relax saben a gloria
Paseando por el pueblo encontramos esta bonita regata, que nos viene de maravilla para meter las piernas en el agua y relajarlas 

Y después de cenar, sobre las ocho de la tarde, toca disfrutar de un fenómeno poco habitual: un eclipse de sol. Poco a poco la luz va desapareciendo hasta hacerse casi de noche, y después, como por arte de magia, vuelve de nuevo el día. Un espectáculo que encontrarnos en mitad de la travesía
Ya solo nos queda volver al edificio donde dormimos y descansar después de este gran día. Más de 20 kilómetros, mucho desnivel y un calor de lo lindo. Hoy nos hemos ganado el descanso







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