Me voy junto con mi sobrino Hugo hasta el valle de Erro, más concretamente al pueblo de Aintzioa. Llegamos justo detrás de la quitanieves; la carretera está limpia, pero las calles del pueblo y los campos que lo rodean todo aparece ya completamente blanco. Aparcamos en la pequeña plaza y comenzamos a caminar por la calle del fondo a la derecha, que termina enlazando con una pista señalizada con marcas blancas y verdes.
Empezamos a ganar altura por un camino estrecho entre prados, en una subida continua y agradecida que se prolonga durante un buen tramo y en la que, desde el primer metro, nos acompaña la nieve. Poco a poco el camino se transforma en senda, que vamos intuyendo más que viendo, ya que la capa de nieve es cada vez mayor. En todo este tramo, hasta alcanzar el Dolmen de Argibel, nos guiamos perfectamente gracias a las estacas que marcan el sendero.
Tras la visita al dolmen, regresamos al sendero principal y continuamos ascendiendo por la senda de la derecha. Pasamos algunos claros y, poco después, las estacas desaparecen para dar paso a un espectacular bojedal, un bosque cerrado que nos acompañará durante buena parte de la jornada. A partir de aquí toca tirar de intuición y GPS para seguir la senda, ya que la gran cantidad de nieve hace que en muchos puntos el paso esté prácticamente cerrado.
Avanzamos con paciencia, ayudándonos de los bastones para abrirnos paso entre ramas vencidas hasta el suelo por el peso de la nieve. Al cabo de un rato alcanzamos un poste indicador, que señala Larrogain a la derecha, dirección que seguimos. Desde este punto hasta la cima el recorrido está marcado con puntos naranjas, aunque con la nieve apenas logramos distinguirlas.
Seguimos avanzando hasta llegar a una nueva bifurcación. A la derecha, un corto pero exigente ascenso, ya con una capa de nieve considerable, entre 30 y 40 cm, nos conduce hasta el vértice geodésico de Larrogain. En la cima, las vistas son nulas, la niebla lo cubre todo y el ambiente es plenamente invernal.
Tras apenas un par de minutos en lo alto, iniciamos el descenso hasta la bifurcación y continuamos de vuelta hasta el poste indicador, donde aprovechamos para hacer un pequeño descanso. El café caliente reconforta cuerpo y ánima antes de continuar.
Retomamos la marcha por la senda de frente, dejando a nuestra izquierda el camino por el que hemos llegado. De nuevo atravesamos un tramo de bojedal cerrado, con la nieve dificultando el avance, hasta salir a unos claros donde reaparecen las estacas con marcas blancas y verdes. Estas nos conducen sin pérdida por un camino claro que nos devuelve finalmente a Aintzioa, cerrando una ruta espectacular, tanto por la cantidad de nieve como por la belleza del bosque en pleno invierno.
Mapa y track del recorrido
































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