TRILOGÍA DEL ASPE
El pequeño y coqueto valle de Aísa, en la zona occidental del Pirineo aragonés y dentro del Parque Natural de los Valles Occidentales, queda cerrado por el norte por la sierra de Aísa. Allí se encuentran sus tres cimas más representativas: el pico Aspe (Punta Esper, en Aragonés), la Llena del Bozo (Punta d'a Liena d'o Bozo) y la Llena de la Garganta (Liena d'a Garganta) conocidas como la Trilogía del Aspe o Trilogía de Aísa.
Desde hacía tiempo teníamos en mente hacer las tres cimas de una tacada. Este verano, con la compañía de Hugo y Josetxo, por fin llegó el momento. La idea estaba clara: salir desde La Cleta, subir las tres montañas de menor a mayor altura y terminar coronando el Aspe, el techo y auténtico rey de la zona.
Tras un pequeño madrugón, llegamos a La Cleta, a 1.470 metros, y comenzamos a caminar cuando todavía no son las ocho de la mañana. Cruzamos la barrera y seguimos por la pista, que enseguida se convierte en hormigón para salvar un fuerte repecho. Una vez superado, el valle se abre y el ambiente cambia. Aparecen los llanos de Napazal y la montaña empieza a mostrarse con más claridad. Dejamos atrás el refugio de Saleras y, poco después, abandonamos la pista para cruzar el río Igüer y tomar la senda que asciende por la loma que separa los llanos de Napazal del valle de Rigüelo.
A estas horas todavía hace fresco y la sombra se agradece. El verano, sin embargo, viene dejando su huella, los pastos están amarillos y la sequía se hace evidente.
Seguimos ganando altura hasta alcanzar el abrevadero, a 1.860 metros. Aquí comienza realmente nuestra Trilogía. El camino hacia el Aspe continúa por el conocido Embudo, pero nosotros lo dejamos de momento a un lado y giramos hacia la izquierda, dirección a la Llena del Bozo, nuestra primera cima del día.
Ascendemos hacia el falso collado que separa las dos Llenas. Al principio avanzamos por terreno herboso, siguiendo una tímida senda que apenas gana altura, hasta que el terreno se vuelve más pedregoso. La pendiente aumenta y toca apretar un poco las piernas para superar el fuerte repecho de pedrera descompuesta que nos deja en el falso collado, a 2.270 metros. Desde aquí ya tenemos a la vista la brecha Wallon, nuestro siguiente objetivo. Remontamos los últimos metros y alcanzamos el collado, a 2.329 metros.
Al otro lado aparece el impresionante corredor que baja hacia el circo de Aspe. Nosotros giramos a la izquierda y comenzamos la subida hacia la Llena del Bozo. Seguimos los hitos por terreno cada vez más pendiente, progresando algo por debajo del cordal. En la parte alta nos desviamos hacia una pequeña canal herbosa junto a una sima y, después de un corto flanqueo algo aéreo pero sencillo, salimos a la parte superior de la montaña. Ya solo quedan los últimos metros. Y así alcanzamos nuestra primera cima, la Llena del Bozo, 2.559 metros.
Hacemos una pequeña parada para disfrutar de las vista. Todavía nos quedan dos cimas y la jornada promete ser larga, así que tras un breve descanso, regresamos por el mismo camino hasta la brecha Wallon y continuamos hacia nuestra segunda cima, la Llena de la Garganta.
El recorrido empieza con un incómodo flanqueo por la cara oeste, siguiendo unas trazas de sendero que pronto abandonamos para ganar altura directamente hacia la base de la chimenea. Llegamos a la entrada y aquí toca estar atentos a los hitos. Hay que acertar con la chimenea correcta, porque un error puede complicarnos bastante el recorrido. Una pequeña trepada de unos quince metros, con buenos apoyos para manos y pies, nos permite superar el paso sin demasiadas dificultades. Por encima de la chimenea, una corta vira herbosa nos deja en la pala final. Desde aquí solo queda remontar la fuerte pendiente hasta la cima. Alcanzamos la Llena de la Garganta, 2.597 metros. Segunda cima conseguida.
Hacemos una parada para contemplar el paisaje y reponer fuerzas. Frente a nosotros aparece el Aspe, cada vez más cerca. Comenzamos el descenso hacia el Paso de Aspe, buscando el paso que nos permitirá salvar los cortados de la Llena de la Garganta. Perdemos algo más de cien metros de altura hasta entrar en una pequeña canaleta que nos conduce al paso clave. Un corto destrepe de unos cuatro metros, sencillo, nos permite superar este punto y comenzar un flanqueo bajo la cara este de la Llena de la Garganta.
Y aquí llega probablemente el tramo más incómodo de toda la jornada. Una fuerte pendiente lateral y una pedrera muy suelta y deslizante hacen que avancemos con cuidado y bastante paciencia. Poco a poco vamos ganando terreno hasta aparecer algo por encima del Paso de Aspe, a la que llegamos mediante un pequeño destrepe.
Alcanzamos el Paso de Aspe, a 2.427 metros. Aquí enlazamos con la ruta normal que sube desde La Cleta. Hasta este momento hemos ido solos, así que se agradece encontrarnos de nuevo con algún montañero, y más si es con una conocida como la gran Ilargi.
Frente a nosotros quedan los últimos 200 metros de desnivel hasta la cima. La subida comienza por terreno de lapiaz, algo incómodo, pero poco a poco encontramos una senda que hace más llevadero el ascenso. Superamos la antecima oeste, pasamos por el pequeño collado y encaramos los últimos metros hasta alcanzar la cima del Aspe, 2.640 metros. La tercera cima está conseguida.
Hacía ya unos años que no subía al Aspe y volver a estar aquí, esta vez acompañado de Hugo y Josetxo y después de haber enlazado las tres cumbres, hace que la cima se disfrute todavía más. Una buena sensación después de una mañana de esfuerzo, trepadas, pedreras y mucho desnivel.
Después de un buen rato en la cumbre, toca empezar el descenso hacia La Cleta. Bajamos hacia el Paso de Aspe por el mismo itinerario de subida y, poco antes de llegar a ella, tomamos una de las sendas que se dirigen hacia la vertiente sur. Poco a poco vamos perdiendo altura, hacemos un último destrepe y comenzamos a entrar en el impresionante karst del Aspe.
A 2.275 metros nos toca atravesar este terreno calizo, atentos a los hitos y, sobre todo, a dónde ponemos los pies. Es un paisaje espectacular, fruto de la erosión de la caliza, que hace que el descenso sea lento pero también entretenido. Una vez superado el karst, el terreno se vuelve más amable y comienza un descenso mucho más directo hacia el Embudo, a 1.930 metros.
Desde aquí ya conocemos el camino. Pasamos junto al abrevadero donde esta mañana nos desviamos hacia la Llena del Bozo, y continuamos perdiendo altura por terreno ya conocido. Las piernas empiezan a notar la jornada, pero queda esa sensación tan agradable de saber que el objetivo está cumplido. Hemos conseguido enlazar las tres grandes cimas de la sierra de Aísa en una sola jornada. Finalmente llegamos de nuevo a La Cleta.
Han quedado atrás las tres cimas: Llena del Bozo, Llena de la Garganta y Aspe. Una buena jornada de montaña, de esas que llevábamos tiempo pensando y que, cuando por fin llegan, terminan siendo todavía mejores al compartirlas entre los tres.
Una Trilogía del Aspe que ya podemos tachar de la lista.
Mapa y track de la Trilogía del Aspe
Tras un buen madrugón y dos horas de viaje, llegamos sobre las ocho de la mañana al aparcamiento de La Cleta. A estas horas ya nos sorprende la cantidad de coches que hay, aunque luego estaremos solos durante prácticamente toda la mañana 
Nos detenemos a mirar los carteles de las rutas de la zona, pero al fondo ya tenemos a la vista nuestra trilogía
Justo antes de cruzar el casi seco cauce del río Igüer, identificamos las cimas de la trilogía y las que las rodean, además de buena parte del recorrido que tenemos por delante
El sol comienza a aparecer junto a las cimas del Lecherín, Sombrero y Rigüelo, iluminando poco a poco nuestro camino
Poco a poco vamos ganando altura hasta llegar al abrevadero, un punto clave de nuestro recorrido y una buena referencia para continuar la ruta, al fondo ya vemos el embudo
Justo por encima del abrevadero vemos perfectamente el embudo por donde discurre la vía normal al Aspe. En azul, señalamos el recorrido por donde bajaremos a la vuelta hasta el embudo
Una vez dejamos atrás el abrevadero y giramos en dirección a la Llena del Bozo, ya tenemos frente a nosotros el falso collado al que debemos llegar. En azul, marcado el camino que seguimos hasta él
Subimos por la descompuesta y empinada pedrera que nos lleva hasta el falso collado, ganando altura con cada paso
Una vez en el falso collado, ya tenemos a la vista la brecha Wallon y el camino que nos llevará hasta ella
Vista desde la brecha Wallon hacia Candanchú y el circo de Aspe
Hugo superando el paso diagonal que nos lleva hasta la última pala de la Llena del Bozo
Y llegamos a la primera cima de la trilogía, donde posamos junto a la piedra que marca su nombre
Panorámica desde la cima hacia el noroeste
Panorámica desde la cima hacia el sureste, con nuestros siguientes objetivos en primer plano
Vistas hacia el valle de Aspe, Candanchú, Astún y las montañas que lo rodean, al fondo destaca el Midi
Abandonamos la Llena del Bozo y ponemos rumbo a nuestra siguiente cima
Durante el descenso vemos perfectamente la brecha Wallon y el recorrido desde ella hasta la base de la chimenea, por donde subiremos a la cima de la Llena de la Garganta. Al fondo, el Aspe, esperando su turno
Desde la brecha Wallón, el camino a seguir, marcado en azul hasta la base de la chimenea
Una vez en la base, nos cercioramos y localizamos bien los hitos para coger la chimenea correcta. Ya solo queda comenzar su ascensión
Comenzamos la subida hacia la chimenea, por terreno fácil, pero siempre atentos a los hitos para no desviarnos
La chimenea propiamente dicha queda escondida ahí delante, hacia la izquierda
Justo debajo de la chimenea, con buenos agarres para manos y pies. Un paso de grado II que nos obliga a trepar con atención
Saliendo de la chimenea alcanzamos la faja herbosa que nos lleva hasta la base de la pala final, ya con la cima al alcance
La pala que tenemos por delante para alcanzar la cima es terreno kárstico, así que toca buscar los mejores pasos entre la roca. Hay hitos por varios sitios, pero conviene estar atentos para elegir el recorrido más cómodo
Desde la faja herbosa tenemos esta gran vista de la Llena del Bozo, de donde venimos
Panorámica desde la cima de la Llena de la Garganta hacia el Este
Selfi en la cima de la Llena de la Garganta
Hito en la entrada de la canal que nos lleva hasta el paso clave
Bajando por la canal hacia el paso clave, donde comienza la pequeña chimenea
En el paso clave, justo encima de la chimenea que tenemos que descender, ya vemos toda la ladera que recorreremos hasta el paso de Aspe y la cima del Aspe
Hugo bajando la chimenea, buscando con cuidado los buenos agarres para pies y manos en este paso que exige máxima atención
Por delante, la pedrera que tenemos que recorrer hasta el paso de Aspe
Mirada atrás para despedirnos de la chimenea que acabamos de bajar. Un pequeño paso que nos deja con esa sensación de satisfacción de haberlo superado juntos
Llegamos al punto donde toca destrepar para alcanzar el Paso de Aspe. Un último tramo delicado antes de continuar hacia la cima
Llegando al Paso de Aspe, echamos la vista atrás y vemos el destrepe que acabamos de superar en la parte alta. Un tramo que, desde aquí, todavía impresiona más
Durante la ruta nos cruzamos con pocos montañeros, pero justo después de superar el Paso de Aspe nos encontramos con la gran Ilargi, que bajaba corriendo de la cima. Estuvimos charlando un buen rato con ella y aquí la vemos descendiendo hacia el Paso de Aspe, con la Llena de la Garganta al fondo
Foto de cima. Después de todo el recorrido, las trepadas y los pasos delicados, la Trilogía del Aspe ya es nuestra. Una cima compartida que sabe todavía mejor cuando se consigue juntos
Panorámica desde la cima del Aspe hacia el este. En primer término, la arista de los Murciélagos, que me trae grandes recuerdos. Al fondo, todas esas grandes cumbres pirenaicas que llevamos toda la mañana viendo: Lecherines, Collarada, Anayet, Midi, Balaitús, Infiernos... y muchas más.
Hugo no para de preguntar: «¿Y aquella cuál es? ¿Cuándo vamos?». Viéndolo así, con tantas montañas por delante, uno entiende que esto no ha hecho más que empezar, para él y nosotros tan contentos que le guste esto del monte
Mirando hacia las dos cimas que acabamos de dejar atrás y que completan, junto al Aspe, nuestra Trilogía
Desde la cima vemos la ladera este de la Llena de la Garganta, y la pedrera por donde hemos venido hasta alcanzar el Aspe
Después de un buen rato en la cima del Aspe comenzamos el descenso. En el collado superior del Aspe, dos veteranos montañeros franceses descienden tranquilamente hacia Candanchú
Seguimos una de las rutas normales y tomamos la primera senda a la izquierda, donde nos encontramos con este pequeño destrepe que nos obliga a echar mano de la roca
Después toca atravesar el laberinto kárstico, buscando los mejores pasos entre la roca, hasta terminar saliendo a la parte alta del embudo
Dejamos atrás el terreno kárstico y descendemos sin problemas hasta la parte alta del embudo. Josetxo descendiendo el embudo
Una vez superado el embudo, el terreno ya nos resulta conocido de la mañana. Llegamos de nuevo al abrevadero y, a partir de aquí, solo queda seguir la marcada senda de descenso
En pleno descenso hacemos una parada para echar la vista atrás y disfrutar de todo lo que hemos vivido hoy en la montaña. Miramos nuestras cimas y el recorrido realizado, con esa mezcla de cansancio y satisfacción que solo dejan las buenas jornadas
Panorámica de la Trilogía del Aspe. Tres cimas que hoy hemos recorrido juntos y que, vistas desde aquí, lucen todavía más espectaculares. Un lugar de esos que te hacen parar, mirar y pensar en la suerte que tenemos de poder vivir días así en la montaña
Ya solo nos queda seguir la pista hasta el aparcamiento, cansados pero con una sonrisa y la cabeza llena de momentos. Hoy hemos compartido mucho más que una ruta: una de esas jornadas de montaña que se disfrutan juntos, se recuerdan durante mucho tiempo y dejan huella.









