jueves, 29 de octubre de 2026

AITANA -Techo de Alicante. 9-10-26








AITANA, TECHO DE ALICANTE. 49/50 TECHOS PROVINCIALES

Después del intenso día vivido en Mallorca, nos levantamos descansados y con las pilas cargadas para afrontar una nueva jornada de montaña. Lo primero que nos encontramos es un estupendo amanecer sobre la ciudad de Valencia, una de esas imágenes que ayudan a empezar el día con ganas. Estamos en Paterna, en casa de nuestra amiga Raquel, que amablemente nos ha acogido y nos ha ofrecido su casa como campo base para estos días por tierras valencianas.

Hoy toca ir a por el Pico Aitana, techo de Alicante con sus 1.557 metros de altitud. Situado en la cordillera Bética, dentro de la sierra de Aitana, es una montaña de relieve accidentado, fuertes pendientes y grandes paredes verticales. Aunque su punto culminante se encuentra dentro de una instalación militar y no es accesible al público, eso no impide disfrutar de una magnífica jornada de montaña por estas sierras. Nosotros vamos a subir por su vertiente norte, pasando por el conocido Paso de la Rabosa, un recorrido entretenido entre roca, pequeñas trepadas y estrechos pasos entre grandes placas de caliza.

Afrontamos una de las ascensiones más clásicas y emblemáticas de la montaña alicantina. Comenzamos a caminar desde el área recreativa de la Fuente de Partegat, un agradable rincón que cuenta con mesas, zonas de sombra y un entorno privilegiado. Además, hoy tenemos la suerte de llevar con nosotros a Raquel, que conoce perfectamente la sierra y sus alrededores. Siempre se agradece caminar con alguien de la zona, y más cuando puede poner nombre a las montañas y descubrirnos detalles que de otra manera seguramente pasarían desapercibidos.

Desde el aparcamiento nos acercamos a la Fuente de Partegat y tomamos la senda que nace justo por detrás de su estructura. Enseguida enlazamos con una pista forestal que seguimos hacia un cruce de caminos. Tomamos el ramal de la derecha y, poco después, volvemos a elegir el mismo sentido en una nueva bifurcación, siguiendo los carteles hacia el Paso de la Rabosa y las marcas amarillas y blancas del PR-CV 21.

El sendero va girando progresivamente hacia el oeste y nos adentra en uno de los parajes más curiosos de la jornada, el conocido como río de bloques. Un enorme canchal de piedras y bloques de caliza que se extiende por la ladera y que nos obliga a prestar atención a cada paso. Avanzamos sobre este auténtico mar de rocas, fruto de los procesos geológicos que han modelado la sierra durante millones de años. Un terreno diferente, entretenido y que nos recuerda que, en la montaña, no todo consiste en seguir una senda cómoda.

Dejamos atrás el río de bloques y continuamos ganando altura hasta alcanzar la Fuente de Giner. El camino sigue ascendiendo y, poco a poco, aparece ante nosotros nuestro objetivo: la parte alta de la sierra de Aitana, con las antenas y la gran cúpula de radar que dominan su perfil.

Una vez más, nos encontramos con esa sensación agridulce que acompaña a algunos techos provinciales. La cumbre está ahí, pero las instalaciones militares impiden acceder hasta el vértice geodésico. Algo parecido nos ocurrió días atrás en Mallorca, con el Puig Major. Son montañas que podemos recorrer y disfrutar, pero cuyo punto culminante queda fuera de nuestro alcance.

Alcanzamos el amplio collado de Forata, un importante cruce de caminos. Por la zona encontramos el antiguo Pozo de Forata, un pozo de nieve que nos recuerda los antiguos usos de estas montañas. Continuamos hasta la Fuente de la Forata, una construcción singular, de tonos blancos y escalonada para salvar el desnivel, donde aprovechamos para refrescarnos con su agua.

Desde la fuente tomamos la senda de la izquierda, siguiendo las indicaciones hacia el Paso de la Rabosa. Aquí abandonamos el PR-CV 21 y continuamos por el PR-CV 20, que nos conduce hacia el paso y la parte alta de Aitana. En el horizonte destaca una formación rocosa que llama poderosamente nuestra atención: el Arco de la Forata, un espectacular puente natural de roca que no queremos dejar de visitar.

Avanzamos por la vertiente norte de la sierra, bajo la sombra de enormes paredones verticales. El sendero botánico nos acompaña durante este tramo, con sus paneles informativos repartidos por el recorrido. La montaña se muestra aquí en toda su dimensión, con la roca dominando el paisaje y las paredes elevándose sobre nuestras cabezas.

Poco antes de alcanzar el inicio del Paso de la Rabosa, a la altura del panel informativo de la microreserva de flora protegida, nos desviamos por un pequeño sendero de piedra suelta que sale a mano derecha. La subida nos lleva hasta el Arco de la Forata, un auténtico mirador natural suspendido sobre el valle. El acceso obliga a subir y bajar por el mismo sitio, pero merece la pena detenerse unos minutos para disfrutar de las vistas y contemplar de cerca esta curiosa formación geológica.

Regresamos al sendero principal y nos preparamos para afrontar el Paso de la Rabosa. Nos espera una brecha rocosa de gran belleza, sin dificultades técnicas excesivas, pero muy entretenida. En algunos puntos tenemos que echar las manos para progresar y contamos con la ayuda de un par de tramos de cadenas. La parte final nos obliga a realizar una pequeña trepada entre una gran laja de piedra y la pared principal, un paso estrecho que le da un punto de emoción a la ascensión.

En apenas cien metros superamos este canalizo y aparecemos de golpe en la vertiente opuesta del macizo. Cambia el paisaje y también la perspectiva de la montaña. Tras cruzar la brecha, atravesamos una zona de simas y terreno kárstico hasta alcanzar un collado cercano, donde giramos a la derecha para continuar hacia la cima.

El ascenso se suaviza mientras avanzamos entre matorral bajo hasta llegar al vallado de la instalación militar. Bordeamos el recinto por su margen derecho y nos acercamos todo lo posible a la gran cúpula del radar. Desde aquí podemos contemplar el vértice geodésico del Pico Aitana, situado a 1.557 metros, aunque tendremos que conformarnos con verlo desde fuera. El objetivo está cumplido, aunque las circunstancias nos impidan pisar el punto más alto.

Regresamos sobre nuestros pasos hasta el comienzo del vallado, donde encontramos un gran hito de piedras con el nombre de Aitana y la altitud de 1.545 metros. Este será nuestro punto para las fotos de rigor, las que dan testimonio de otro techo provincial sumado al proyecto. Aprovechamos también para sentarnos y almorzar tranquilamente, disfrutando del momento y de lo que nos está regalando esta jornada.

Con las fuerzas recuperadas, comenzamos el descenso por el cordal hasta la antecima de Aitaneta, situada a 1.548 metros. Las vistas desde aquí son sencillamente espectaculares. De hecho, la panorámica abierta que disfrutamos desde este punto nos parece incluso más agradecida que la del propio entorno de la cumbre. Raquel toma entonces el papel de guía y nos ofrece una auténtica clase de geografía montañera, poniendo nombre a las cimas y sierras que se extienden ante nosotros. Escucharla mientras recorremos estas alturas hace que la experiencia sea todavía más especial.

Continuamos hacia el collado inferior, junto a la zona de las cuevas, pero en lugar de regresar por el camino de subida decidimos seguir recorriendo el cordal oriental de la sierra de Aitana en dirección al puerto de Tagarina. Nos espera un cordal aéreo y precioso, en el que vamos enlazando las cimas de Peña Alta, de 1.505 metros, y el Alto de Tagarina, de 1.434 metros. Caminamos entre amplios horizontes, con las laderas cayendo a ambos lados y la satisfacción de seguir descubriendo nuevos rincones de esta sierra.

Alcanzamos finalmente el collado del puerto de Tagarina, donde la senda desemboca en una pista ancha de tierra conocida como el Camino de Tagarina. A partir de aquí, los últimos dos kilómetros discurren por terreno cómodo y en suave descenso, una forma tranquila de poner punto final al recorrido y regresar al área recreativa de la Fuente de Partegat.

Completamos así una ruta espectacular, con un poco de todo: grandes paredes, un mar de bloques, fuentes, formaciones geológicas sorprendentes, trepadas y un bonito recorrido por el cordal de Aitana. Pero, sobre todo, nos llevamos una nueva montaña en la mochila y otro paso adelante en nuestro proyecto de los techos provinciales.

Aitana, techo de Alicante, ya está en la lista. ¡49 de 50! Solo queda uno para completar este largo proyecto que nos ha llevado a recorrer tantos rincones de nuestra geografía. Y hacerlo compartiendo camino con Josetxo y Raquel, disfrutando de la montaña y descubriendo lugares nuevos, es precisamente lo que da sentido a toda esta aventura.

Ya solo queda uno… y la ilusión por terminar sigue intacta.

Todavía nos quedan un par de días por tierras valencianas, que vamos a aprovechar para hacer un poco de turismo, conocer mejor esta tierra y, por supuesto, disfrutar de su gastronomía. Y qué mejor manera de hacerlo que de la mano de una guía excepcional como Raquel, que nos irá descubriendo rincones y sabores de su tierra. Porque estas escapadas no solo van de montañas y cumbres; también de conocer lugares nuevos, compartir buenos momentos y llevarnos un poquito de cada sitio que visitamos.


Mapa y track del recorrido a Aitana, techo de Alicante


Perfil y datos del recorrido a Aitana, techo de Alicante










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Ya recuperados de la intensa jornada del día anterior por Mallorca, nos levantamos y lo primero que nos regala la mañana es un espectacular amanecer sobre Valencia. ¡Menudo mirador tiene nuestra amiga Raquel!

El sol ya empieza a lucir y ha llegado la hora de ponerse en marcha. Nos espera una nueva jornada de montaña, esta vez en busca de otro techo provincial

Nos desplazamos hasta la localidad alicantina de Benifato y continuamos subiendo hasta el área recreativa de la Font de Partegat,tras unas dos horas de viaje. Aquí dejamos el vehículo e iniciamos el recorrido que nos llevará hasta la cima de Aitana, el techo provincial de Alicante

Iniciamos el recorrido después de visitar la Font de Partegat, tomando la pista que arranca por su izquierda. Siguiendo los postes indicadores, nos dirigimos hacia el Passet de la Rabosa. Al fondo ya tenemos a la vista los imponentes paredones de la cara norte de Peña Alta

Hacia el este, ya distinguimos el perfil de las cimas de la sierra de Bèrnia, recortándose en el horizonte

La pista da paso a una bonita senda que va ganando altura progresivamente y se adentra en una zona salpicada de grandes bloques de piedra, conocida como el río de bloques

El sendero está perfectamente marcado. Avanzamos siguiendo las señales del PR-CV 21 y del sendero botánico, que comparten parte del recorrido



El Penyó Rapel, con su espectacular silueta, destaca desde nuestra posición

El sendero se ensancha y, al fondo, en lo alto, ya distinguimos la gran cúpula y las antenas de la cima de Aitana, nuestro objetivo de hoy

Llegamos al collado de Forata, junto al que se encuentra el antiguo pozo de nieve de Forata, testigo de los usos tradicionales de la montaña

Junto al collado también encontramos la fuente de Forata, con sus cuatro pilones dispuestos en escalera

Cambiamos de PR y seguimos las marcas que nos dirigen hacia el Passet de la Rabosa. Mientras avanzamos, en el horizonte distinguimos la Peña y el arco de Forata

Junto a la senda encontramos varios carteles informativos sobre las plantas y flores de la zona, parte del sendero botánico que recorre este entorno

Y no podemos resistirnos a desviarnos un momento para visitar el espectacular arco de Forata

En la subida hacia el arco de Forata, podemos ver dónde se encuentra el Passet de la Rabosa, marcada con un circulo y contemplar toda la imponente pared norte de Peña Alta

Y llegamos a este maravilloso arco de Forata, una auténtica joya natural. Desde aquí disfrutamos de unas vistas magníficas de las montañas y del entorno de la sierra de Aitana

Posando en el arco de Forata junto a mis dos compañeros de aventura, Raquel y Josetxo

Volvemos a bajar hasta la senda principal y retomamos el camino. Ahora toca afrontar el Passet de la Rabosa, que tenemos justo enfrente

El Passet de la Rabosa es un tramo técnico, equipado en un par de puntos con cadenas a modo de pasamanos que nos ayudan en la progresión. El recorrido está perfectamente marcado, aunque requiere prestar atención en algunos pasos. En esta imagen vemos el inicio del tramo

Uno de los tramos equipados con cadenas, donde tenemos que ayudarnos también de las manos para progresar

Josetxo superando el mismo tramo equipado con cadenas, esta vez visto desde arriba

El Passet de la Rabosa termina atravesando este estrecho callejón entre dos grandes bloques de roca

La salida del Passet de la Rabosa, vista desde la continuación del sendero, en la zona de las simas de Partegás

Una vez superada la zona de simas, llegamos a un poste indicador donde giramos a la derecha para dirigirnos a la cima de Aitana. Después de coronar, regresaremos hasta este mismo punto para continuar recto en dirección al puerto de Tagarina

Desde el poste indicador vemos el Passet de la Rabosa, por donde hemos venido y por donde tendremos que regresar. La cima de Aitana queda detrás de la que tenemos ahora frente a nosotros

Sendero de subida a la cima, avanzando a media ladera por debajo del cordal. Al fondo ya se distinguen las antenas de Aitana

 Por fin divisamos la cima dentro del recinto militar. El vértice geodésico se encuentra junto a la gran cúpula

Foto de cima con el vértice geodésico al fondo, junto a la gran cúpula

Panorámica hacia el norte desde el punto más cercano al que podemos llegar a la cima, junto al vallado del recinto militar

Desandamos el camino hasta el hito situado al inicio del vallado, que tomaremos como cima oficiosa de Aitana

El vallado, con sus correspondientes carteles de advertencia. Al menos aquí nos permiten acercarnos hasta este punto, no como en Mallorca, donde toda la montaña del Puig Major es zona militar

Hito al inicio del vallado, que tomamos como cima oficiosa de Aitana. Al fondo, el Puig Campana y la costa

Desde el vértice geodésico contemplamos la verdadera cima de Aitana, dentro del recinto militar

En la cima de Aitana, junto a Josetxo y Raquel, una gran amiga valenciana con la que coincidí por primera vez en una travesía por Laponia. Desde entonces hemos seguido compartiendo montañas y aventuras, y ya me ha acompañado en varios techos provinciales. Un placer seguir sumando cimas y buenos momentos juntos

Aitana (1.557 m), techo provincial de Alicante. Otro más que sumamos a nuestro proyecto de techos provinciales, y ya van 49 de 50. ¡Solo nos queda uno para completar el reto!

La costa alicantina se extiende ante nosotros, con la ciudad de Alicante al fondo

Más costa alicantina, con Villajoyosa al fondo y las instalaciones de acuicultura para la cría de pescado visibles en el mar

Después de un buen rato en la cima, aprovechamos para almorzar y disfrutar de una charla distendida. Con las pilas recargadas,  iniciamos el descenso siguiendo el cordal, donde coronamos la cercana cima de Aitaneta. Desde aquí, Raquel nos da una auténtica clase de geografía montañera, identificando las numerosas cimas que se dibujan en el horizonte. ¡Qué mejor guía para descubrir las montañas de su tierra!

La sierra de Bèrnia, una de las montañas que más nos gustó de las que contemplamos desde Aitana

Volvemos a bajar hasta el cruce de sendas, donde encontramos el poste indicador por el que pasamos antes de alcanzar el Passet de la Rabosa. Continuamos de frente y disfrutamos de una magnífica vista de todo lo recorrido, con las cimas de Aitana y Aitaneta, el arco de Forata y el paso del Passet de la Rabosa

Seguimos recorriendo el cordal, avanzando por encima de los imponentes paredones de Peña Alta, que se desploman hacia la vertiente norte

Desde Peña Alta contemplamos la verde extensión del área recreativa de la Font de Partegat, donde hemos iniciado la ruta

El cordal recorrido, con las tres cimas que hemos coronado durante la jornada. Al fondo queda ya el complejo militar de Aitana, que poco a poco vamos dejando atrás

El Puig Campana sigue mostrándose imponente ante nosotros, destacando sobre la costa alicantina

El tramo de cordal que todavía nos queda por recorrer, con la sierra de Bèrnia y el peñón de Ifach destacando al fondo

Descendiendo hacia el puerto de Tagarina, con un magnífico panorama de montañas y costa ante nosotros

Hacia el sur, antes de llegar a la costa, nos llama la atención el afilado cresterío de la sierra de Castellet, con su perfil recortado destacando en el paisaje

Llegamos al puerto de Tagarina, punto donde damos por terminado el recorrido por el cordal e iniciamos el descenso hacia el área recreativa de la Font de Partegat, donde hemos comenzado la ruta

Puerto de Tagarina, con el poste indicador de las diferentes sendas. A su lado vemos el camino por el que hemos descendido desde el cordal

La pista por la que descendemos desde el puerto de Tagarina hacia el área recreativa de la Font de Partegat

Nos despedimos de la sierra de Bèrnia, una de esas montañas que se quedan en la memoria y a las que apetece volver. Nos queda pendiente recorrerla como se merece, así que seguro que algún día volveremos para disfrutarla con calma

Ya estamos llegando al área recreativa de la Font de Partegat y, justo encima de nosotros, se alza la imponente pared norte de Peña Alta, que nos acompaña en los últimos pasos de la ruta

Ya tenemos a la vista el área recreativa de la Font de Partegat, sobre la que destaca la silueta rocosa del Penyó Rapel

Desde el área recreativa, echamos una última mirada hacia el puerto de Tagarina, por donde hemos descendido tras completar el recorrido por el cordal

Y así damos por terminado el recorrido al cuadragésimo noveno techo provincial. Una jornada muy especial, no solo por sumar una nueva cima a nuestro proyecto, sino por la magnífica compañía de Josetxo, compañero habitual de tantas aventuras, y de Raquel, una gran amiga con la que siempre es un placer compartir montaña. Un lujo recorrer juntos esta bonita sierra y seguir sumando momentos de esos que se quedan en el recuerdo. ¡Ya solo nos queda un techo para completar el proyecto

Los dos días siguientes los dedicamos a hacer turismo por Valencia y su Albufera. Aprovechamos para recorrer sus playas, pasear por el centro histórico, disfrutar del Jardín del Turia y descubrir los rincones de la Albufera. Y, cómo no, también hay tiempo para degustar la gastronomía valenciana. Todo ello de la mano de nuestra gran guía local, Raquel, que nos descubre su tierra y nos hace disfrutar aún más de estos días. Unas cuantas imágenes de ese par de días por Valencia. 









Han sido unos grandes días por tierras valencianas, disfrutando de sus montañas, sus paisajes, su gastronomía y, sobre todo, de la buena compañía. Desde aquí queremos agradecer a Raquel su hospitalidad y el cariño con el que nos ha acogido. ¡Una auténtica gozada compartir estos días contigo y descubrir un poquito más de tu tierra!

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