PUIG MAJOR, ESPOLÓN NE Y PENYA MIGDIA
El pasado 8 de octubre hicimos una pequeña locura para alcanzar la cima del techo de Baleares. Junto con mi compañero Josetxo, nos fuimos de víspera hasta Valencia, donde pasamos la noche, o al menos parte de ella, porque a las 3:30 de la madrugada sonó el despertador. Nos esperaba un día intenso.
Nos desplazamos hasta el aeropuerto valenciano y a las 5:45 cogimos un vuelo rumbo a Mallorca. A las 6:45 ya estábamos en la isla y, media hora después, salíamos del aeropuerto con nuestro Toyota de alquiler en dirección a la sierra de Tramuntana, donde se encuentran las cimas más altas de Mallorca, entre ellas el Puig Major y el Penya Migdia. Hacemos una parada en Sóller para desayunar y después continuamos hasta el punto de inicio de nuestra ruta, el aparcamiento de Parkplatz.
LA SIERRA DE TRAMUNTANA
La sierra de Tramuntana es la gran columna vertebral de Mallorca. Declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2011, se extiende a lo largo de casi 90 kilómetros, desde Andratx, al suroeste, hasta Pollença, al noreste.
Alberga las principales cumbres de la isla, entre ellas el Puig Major (1.445 m), el Penya Migdia (1.398 m) y el Puig de Massanella (1.365 m). Su relieve, formado principalmente por roca caliza, combina acantilados, barrancos, cuevas, crestas afiladas y paisajes donde la montaña y el mar se dan la mano. También conserva pueblos de piedra, como Valldemossa, Deià, Fornalutx y Sóller, además de una extensa red de antiguos caminos empedrados.
CAMINO DE LOS NEVADORES
Llegamos al aparcamiento de Parkplatz, situado junto a la carretera Ma-10, entre Sóller y Pollença, aproximadamente en el kilómetro 37,5 y unos 300 metros antes del túnel de Monnàber. El lugar dispone de espacio para unos diez vehículos.
Nos recibe una espesa niebla que cubre por completo la montaña. Consultamos el panel informativo y comenzamos a caminar por un sendero pedregoso y poco marcado que, de entrada, nos hace dar alguna vuelta hasta encontrar el trazado correcto.
El camino cruza el torrente del Racó y nos conduce hasta el primer pozo de nieve, el inferior o del Clot de n'Arbona, que se encuentra prácticamente en ruinas. Continuamos ganando altura hasta la Font des Coloms, una pequeña fuente de la que apenas sale agua. Seguimos por el camino de los nevadores, una antigua vía utilizada para la explotación de la nieve, que va remontando la ladera mediante sucesivos zigzags. Todavía se conservan tramos del empedrado original, testigos del trabajo que se realizaba antiguamente en estas montañas. A medida que ganamos altura, el terreno se vuelve más abrupto y aparecen pasos sobre roca erosionada. Alcanzamos el pozo de nieve intermedio, más grande y mejor conservado que el primero, y poco después el pozo superior.
El sendero continúa hasta el collado Coma de n'Arbona. La niebla sigue siendo muy espesa y, acompañada por el viento frío, convierte la mañana en una jornada desapacible. Las vistas son prácticamente nulas. Avanzamos paralelos a la valla que queda a nuestra derecha, separando el collado de la carretera militar. Al llegar a una curva, caminamos por el margen izquierdo y, unos metros más adelante, retomamos por la izquierda el camino de los nevadores, señalizado con algunos hitos. La pendiente vuelve a ganar fuerza hasta alcanzar el cordal. Giramos a la derecha y seguimos por la cresta hasta llegar a la cima del Penya Migdia, a 1.398 metros. No tenemos ninguna vista. La niebla, el viento frío y la ropa mojada nos invitan a no entretenernos demasiado. Hacemos las fotos de rigor y decidimos regresar por el mismo camino, ya que la roca está empapada y continuar por el cresterío puede resultar peligroso en estas condiciones.
Ya tenemos en el bolsillo el segundo techo de Baleares, Penya Migdia.
EL ESPOLÓN NE DEL PUIG MAJOR
El objetivo era alcanzar el Puig Major, de 1.445 metros, el techo de Mallorca. Sin embargo, su cima se encuentra dentro de una instalación militar y después de varios intentos de gestión por distintas vías, tanto militares como civiles y relacionadas con Medio Ambiente, por protección de flora, no conseguimos el permiso necesario para acceder a ella. Nos parece difícil asumir que el techo de un territorio quede fuera del alcance de los montañeros por cuestiones burocráticas y administrativas. Pero la realidad es que, sin autorización, no es posible acceder a la cima.
De regreso por la ladera sur del Penya Migdia, bajamos hasta la carretera, desandando el camino de subida, hasta la curva cerca del collado de Coma de n'Arbona. Desde allí, decidimos, bajo nuestra responsabilidad, continuar hacia el vértice Geodésico del Espolón noreste del Puig Major (1.415 m.). y así sumar un techo más a nuestro proyecto. No voy a entrar en los detalles de esta subida. Lo importante para la crónica es que el acceso a la zona militar está sujeto a restricciones y que cualquier intento debe respetar la normativa y las autorizaciones correspondientes.
Una vez hemos visitado la cima del Espolón noreste del Puig Major, volvemos hasta la curva de la carretera, retomamos el recorrido previsto. Giramos a la derecha y seguimos por la senda lateral que nos devuelve al collado de n'Arbona. Desde allí, desandamos el camino de los nevadores hasta el aparcamiento.
Durante toda la mañana hemos caminado envueltos en una espesa niebla, sin poder disfrutar de las grandes panorámicas que ofrece esta sierra. Una pena, porque el entorno promete mucho más de lo que hoy nos ha dejado ver.
REGRESO A CASA
Poco a poco, la niebla comienza a perder densidad y llegamos de nuevo a Parkplatz. Nos cambiamos de ropa y emprendemos el viaje de vuelta, aunque todavía tenemos tiempo para hacer una parada en el mirador de ses Barques. Esta vez sí, el paisaje nos regala una buena panorámica del Port de Sóller y de la costa mallorquina. Por fin vemos el mar, después de una mañana en la que apenas hemos podido intuirlo.
Continuamos hasta Sóller, donde paramos a comer, y después nos dirigimos al aeropuerto para devolver el coche. A las 17:45 cogemos el vuelo de regreso a Valencia, donde aterrizamos a las 18:45. Una vez allí, ponemos rumbo a Paterna, a casa de nuestra amiga Raquel.
El día ha salido prácticamente como lo habíamos preparado. Solo hemos tenido un invitado que no estaba en los planes, la espesa niebla que nos ha privado de las vistas y ha condicionado buena parte de la jornada. Aun así, nos vamos contentos. Hemos conseguido subir al Penya Migdia y visitar el espolón noreste del Puig Major, en una jornada exprés que nos ha permitido seguir avanzando en nuestro proyecto de techos provinciales.
Ya solo nos quedan dos.
Mapa y track del recorrido al Puig Major NE y Penya Migdia
Son las 4:30 de la madrugada cuando llegamos al aeropuerto de Valencia. Nos espera por delante una jornada larga e intensa, llena de incógnitas y con muchas cosas por resolver. Apenas hemos dormido, pero las ganas de montaña pueden con todo. La aventura del Puig Major acaba de comenzar
Llegamos a Mallorca, recogemos el vehículo de alquiler y ponemos rumbo a la Serra de Tramuntana. ¡Empieza la aventura mallorquina!. Primeras vistas de la Serra de Tramuntana desde Sóller, donde hacemos una parada para desayunar antes de continuar la aventura
Cartel informativo sobre las restricciones de acceso a determinadas zonas del Puig Major, debido a su gran valor botánico
Nos cuesta un poco encontrar la senda correcta, pero, una vez localizada, ya no tiene pérdida. Enseguida llegamos al primero de los pozos de nieve que encontraremos durante la subida
Entre la espesa niebla alcanzamos el segundo pozo de nieve, más grande y mejor conservado que el primero
Seguimos subiendo por la antigua senda de los neveros. La niebla lo cubre todo y apenas nos deja ver el camino por el que avanzamos
Por la empinada senda alcanzamos el tercer pozo de nieve, muy bien conservado y con unos impresionantes muros de piedra
Entre la niebla y un viento frío que nos obliga a sacar toda la ropa de abrigo que llevamos, alcanzamos el collado de la Coma de n’Arbona
En esta curva también encontramos un cartel dedicado a la conservación de la flora del Puig Major
Recorremos unos metros por el borde de la carretera y retomamos la subida por una empinada senda que nos acerca a la cima
La senda está perfectamente marcada con hitos, pero tenemos que avanzar muy atentos. La espesa niebla apenas nos deja ver más allá de diez metros
Alcanzamos el cordal cimero, completamente mojado y sin visibilidad. Extremando las precauciones, recorremos los últimos metros hasta la cima
Alcanzamos la Penya Migdia (1.398 m), segunda cima de Mallorca y una alternativa para quien quiera hacer montaña sin entrar en la zona militar del Puig Major. Las vistas son nulas y el frío intenso, pero no podía faltar la foto con la camiseta conmemorativa de los techos provinciales en la cima
Selfi en la cima y toca tomar una decisión: las condiciones de la cresta, completamente mojada y sin visibilidad, nos hacen abandonar el plan inicial. No merece la pena arriesgar, así que desandamos el camino hasta la carretera por la que hemos subido
Desandamos con precaución el tramo de cresta, con la cima de Penya Migdia quedando atrás entre la niebla
Por fin tenemos a la vista la carretera, con la curva situada por encima del collado de la Coma de n’Arbona. 
Llegamos a la carretera y toca decidir qué hacemos, volver al coche por el camino de los neveros o, bajo nuestra responsabilidad, arriesgarnos a seguir hacia la cima del espolón NE del Puig Major, atravesando terreno militar de acceso restringido y por zona de conservación de flora.
Estamos un poco frustrados por el día que nos ha tocado. No hemos podido disfrutar de las vistas y venir hasta aquí para marcharnos sin ver nada nos deja un sabor amargo. Así que, finalmente, decidimos tirar hacia la cima, asumiendo el riesgo de entrar en una zona prohibida.
Parece que la niebla empieza a retirarse y, por fin, nos deja intuir el embalse de Cúber. Una pequeña ventana entre las nubes que nos devuelve algo de esperanza
La niebla nos da una tregua y nos permite ver por fin el Puig Major, con su enorme cúpula coronando la cima
También conseguimos ver la cresta de Penya Migdia, que teníamos pensado recorrer. Una actividad que nos hacía ilusión, pero que, viendo las condiciones del día, no nos queda otra que descartar
Otra panorámica del embalse de Cúber, con la carretera que asciende hacia la cima del Puig Major serpenteando por la montaña. Estas fueron las únicas vistas que nos concedió la niebla durante la jornada. Nos tuvimos que conformar con pequeños claros entre las nubes, muy lejos de las panorámicas que esperábamos disfrutar
El cresterío que nos conduce hasta la cima del espolón NE del Puig Major, avanzando entre la niebla y con la incertidumbre de lo que nos espera más arriba
Josetxo recorriendo el cresterío hacia la cima del espolón NE, mientras al fondo, entre la niebla, conseguimos intuir la silueta del Puig Major
Vértice geodésico del espolón NE del Puig Major, una cima más para la colección, aunque hoy las vistas se hayan quedado escondidas entre la niebla
Posando junto a Josetxo en el vértice geodésico, mi compañero inseparable de tantas aventuras, que ya me ha acompañado a conquistar 22 techos provinciales. Un lujo seguir compartiendo cimas y kilómetros con él
La camiseta de Covaloria junto a la placa del Puig Major, dejando constancia de nuestra visita al techo de Mallorca, aunque hoy la niebla nos haya privado de disfrutar de sus vistas
Espolón NE del Puig Major, otro techo provincial que sumamos al proyecto de Techos Provinciales. Ya van 48 de 50 y cada vez estamos más cerca de completar este reto montañero. ¡Solo quedan dos!
Comenzamos el descenso desde el collado de la Coma de n’Arbona. por el sendero de los Nevadores. La mañana parece querer abrirse y, por fin, nos da esperanzas de dejarnos descubrir algo más de los paisajes de la isla, pasamos junto al tercer pozo de nieve
Al fondo, entre jirones de niebla, conseguimos distinguir el mar y Sóller. Poco a poco, la bruma empieza a darnos una tregua y nos deja entrever el paisaje de la isla
Llegamos al final del sendero, avanzando entre carrascas y pinos, mientras dejamos atrás la montaña y nos acercamos al final de esta jornada por la Serra de Tramuntana
Desde el aparcamiento de Palkpar, conseguimos distinguir el mar al fondo, entre la bruma que todavía cubre parte de la isla
De camino al aeropuerto, hacemos una parada en el mirador de Ses Barques, desde donde disfrutamos de una bonita panorámica del puerto de Sóller y del mar Mediterráneo
La Serra de Tramuntana vista desde Sóller, una última mirada a las montañas de Mallorca antes de poner rumbo de vuelta a casa
Después de comer en Sóller, ponemos rumbo al aeropuerto para dar por terminada nuestra estancia en Mallorca. 
Nos despedimos de Mallorca con la mochila un poco más llena, no de material, sino de vivencias, montañas y buenos momentos compartidos. Sumamos otro techo provincial a nuestro proyecto y nos llevamos el recuerdo de una isla que nos ha dejado con ganas de volver, esta vez con más tiempo, para descubrir sus rincones, recorrer sus montañas y disfrutarla sin prisas, con la calma que merece. Porque a veces, una montaña es solo el comienzo de todo lo que queda por conocer. Hasta la próxima Mallorca !!!!!






