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miércoles, 4 de marzo de 2026

YOAR/IOAR por el Valle de los Penitentes desde el Santuario de Codes. 15-2-26.

 







Aprovechando una pequeña ventana que nos regala la meteo, nos vamos con Pablo y Hugo, mis sobrinos, y con Josetxo hasta el Santuario de Codés. La idea inicial era raquetear por el Pirineo, pero este invierno está empeñado en cerrar puertas por allí, así que cambiamos de escenario. El Ioar luce completamente blanco desde la parte media. Suficiente motivo.

Aparcamos en la parte baja del monasterio, silencio, frío, miradas hacia arriba, la cima nevada marca el objetivo sin necesidad de palabras.

Comenzamos por la carretera de la izquierda, dejando el santuario a mano derecha. Enseguida alcanzamos un claro del que nace un sendero en dirección oeste. Allí dejamos el asfalto y entramos en terreno de monte, la montaña empieza de verdad cuando se pisa tierra.

Seguimos la senda y nos encontramos varios cruces, pero sin duda, la referencia es clara, las Agujas, las Dos Hermanas. Esas moles pétreas que se alzan como centinelas y hacia las que dirigimos el paso. Las bordeamos por el sur y alcanzamos una pista que nos lleva hasta la fuente de Valdillera. Giro a la derecha y rumbo al Valle de los Penitentes.

Aquí cambia el guion, el sendero se empina con decisión, barranco húmedo, agua corriendo, roca resbaladiza. El desnivel se gana metro a metro siguiendo hitos, en la parte alta aparece la nieve, primero tímida, luego continua. Extremamos la precaución, en algunos puntos las manos entran en juego, la respiración se acelera, el pulso sube y el valle queda abajo, encajonado y pequeño.

Salimos del barranco y el paisaje se abre. Frente a nosotros, la ladera blanca y la antena que corona el Ioar. El sendero, ahora más tendido y a media ladera, desaparece bajo la nieve. Toca intuirlo, abrimos huella buscando la trazada más lógica, pasando bajo Peña Blanca y el Pico Royo. El viento castiga, las nubes entran y salen, el ambiente se vuelve áspero.

La suerte nos cruza con un montañero que baja acompañado de dos perros. Su huella nos facilita el trabajo hasta la cima, en invierno y en días como este, esos pequeños detalles marcan la diferencia.

Alcanzamos la cumbre con esfuerzo, la niebla lo cubre todo. No hay vistas, pero la cencellada es espectacular. Antenas, vallas, piedras y hayas aparecen recubiertas de hielo blanco, moldeadas por el viento. Nos resguardamos unos minutos junto a las vallas para tomar un café caliente. Breve parada, el frío no invita a más.

Iniciamos el descenso hacia el este. Entramos en el hayedo, completamente blanco. Un tramo precioso, silencioso, casi mágico. La nieve amortigua el sonido de los pasos y el bosque parece detenido en el tiempo.

Poco a poco la niebla se va retirando. Alcanzamos la llanura, en el collado de La Plana, donde conectamos con el GR-1. Desde aquí solo queda seguir sus marcas, descendiendo por la senda del Puerto hasta los corrales de Codés, donde nos reciben enormes robles centenarios, firmes y serenos.

Finalmente regresamos al Santuario de Codés, cerrando una circular intensa y variada. Día de esfuerzo, de viento y de nieve. Día de montaña compartida. Y de esos que dejan huella, y más para los jóvenes iniciándose en este mundo de la montaña y en el que han aprendido y disfrutado de una gran excursión.

Mapa y track del recorrido

Perfil y datos del recorrido


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Cuando llegamos al Santuario el sol parece que quiere salir, pero el frío es intenso




Las vista hacia la cima es magnífica, con nieve hasta media ladera

El punto donde dejamos el asfalto y comienza la pista, carteles indicadores



El camino nos lleva a rodear las Dos Hermanas por el sur, no tenemos pérdida a la hora de orientarnos 



Llegamos a la fuente Valdillera, donde giramos a la derecha 

Comenzamos a remontar el Valle de los Penitentes, al inicio por seda ancha 

Las vistas hacia la Sierra de la Demanda son espectaculares

Vamos cogiendo altura y los penitentes van quedando abajo, al fondo La Demanda y por la derecha La Población y Palomares 

Los penitentes a nuestra altura

La senda es empinada y exigente, y más aún como nos la encontramos con mucha humedad y agua  

La nieve comienza aparecer y tenemos que progresar asegurando cada paso

Llegamos a la salida de la canal y nos encontramos una panorámica invernal de todo el macizo del Yoar, totalmente cubierto por la nieve

Vista del valle de los Penitentes desde la salida de la canal

Nos abrigamos y comenzamos a abrir huella, tenemos que ir intuyendo la mejor trazada ya que la capa de nieve es considerable 

Los dos jóvenes, contentos y a la expectativa nunca antes han estado en estas condiciones  

Llegamos al collado Royo entre Peña Blanca y Pico Royo y la niebla nos cubre por completo, seguimos la huella de un montañero que acaba de bajar con sus perros

Y con esfuerzo llegamos a la cima, que nos la encontramos totalmente cubierta de niebla y con una gran cencellada

Foto en el vértice de Ioar

Las vistas desde la cima son nulas



Los dos jóvenes contentos después de almorzar algo y preparados para la bajada

El tramo del hayedo está espectacular

El silencio y la nieve lo inundan todo


Y cuando estamos terminando de recorrer el bosque el sol va ganando terreno y la mañana se abre

Pico La Plana desde la bajada 

Pico La Plana y el collado de La Llana donde conectaremos con la GR-1

Mirada atrás hacia el Ioar de donde venimos

Los jóvenes a su ritmo, ahora ya no tienen problemas con el camino la huella está muy bien hecha

Posando con La Plana detrás

La imágenes desde el collado de La Plana son espectaculares, vista hacia La Plana

Vista hacia La Plana y el Ioar

Y comenzamos a seguir las marcas de la GR-1 hacia el Santuario de Codés

Estampa invernal

Bajando en busca de la senda del Puerto

Bajando por la senda del Puerto entre las grandes peñas que la rodean

Una mirada hacia la cima del Ioar tapada por las niebla

Y  llegamos a los corrales de Codés 

Zona donde encontramos grandes robles milenarios



Y seguidamente llegamos al final del recorrido en el mismo Santuario de Codés, los dos jóvenes contentos con su nueva experiencia montañera 















Y terminamos con una foto de la torre del santuario